miércoles, 22 de mayo de 2019

Observar y Observarse


En la observación, la atención es dirigida hacia el mundo externo o mundo fenoménico por vía de los sentidos corporales.

En la observación de sí, la atención es dirigida hacia nuestra psicología, hacia aquello que pensamos y sentimos.

Pero para esta clase de observación, nuestros sentidos corporales no son aptos y es por esto que la observación de sí es más difícil que la observación del mundo externo o fenoménico. Ahora bien, estas dos formas de observación tienen objetivos enteramente diferentes.

Para expresarlo de la manera más simple, la Observación es para saber cómo es el mundo externo y la Observación de Sí es para saber cómo es uno mismo en su mundo interior, espiritual o psicológico.

Para la ciencia, en especial para la ciencia actual, solamente aquello que es visible y por lo tanto observable a través de los sentidos, o por los sentidos asistidos por medios tecnológicos, es definido como real.

Partiendo entonces desde este punto de vista, podemos especificar a la ciencia oficial como la ciencia de la observación y a la enseñanza esotérica del Cuarto Camino como la ciencia de la autobservación.

Siguiendo la premisa científica de que sólo lo observable es lo real, un hombre puede transcurrir su vida entera en la observación de la naturaleza externa, del mundo fenoménico. Observará planetas, estrellas, átomos, células y obtendrá un cúmulo de conocimiento de ese lado del universo que puede ser observable por los sentidos físicos.

Esta clase de conocimiento produce cambios diversos en el mundo externo, por ejemplo, hacer más adaptable la naturaleza externa a las necesidades del hombre, pero no puede cambiar al hombre en sí mismo.

Ahora podemos obtener otra conclusión más acerca de la diferencia entre Observación y Observación de Sí y es qué, la observación es un medio para cambiar el mundo, mientras que la observación de sí es un medio para cambiar el Yo.

Sin embargo, para aprender algo es necesario comenzar por el conocimiento de ese algo y todo conocimiento, sin importar cuál sea, comienza siempre desde los sentidos. El conocimiento de éste sistema de enseñanza precisa tanto de la lectura como de la audición y estas son funciones de estos dos órganos sensoriales.

Para transmitir a un hombre la idea de la Observación de Sí es preciso que aprenda por la lectura o por lo que se le dice, de qué manera debe observarse a sí mismo y porqué debe observarse a sí mismo y todo eso tiene que penetrar primero en su mente, por decirlo así, por medio de sus ojos y sus oídos.

De este modo, un hombre empieza prestando atención externa a las ideas de esta enseñanza de la misma manera en que lo hace la ciencia de los fenómenos visibles.

Tiene que leer información respecto de la observación de sí y, sobre la base de esa información, seguir ciertas directivas sobre lo que debe observar y cómo observarlo.

Para este fin, es preciso también que establezca en su mente una clara distinción entre estas dos diferentes dimensiones de la realidad, a saber, el mundo externo que es percibido por los sentidos y que es accesible a todos, y el mundo interior o psicológico al cuál ninguno de sus cinco sentidos puede percibir, ese mundo de índole enteramente individual al que nadie, excepto uno mismo puede acceder. Este mundo interno es la segunda realidad, y es invisible.

Cuanto más se incursiona en este mundo interior por la observación de sí, tanto más se constata que se vive simultáneamente en dos realidades.  

Todo lo que se ve, escucha, se degusta, huele y toca, pertenece a la primera realidad. Todo lo que se piensa y siente, lo que agrada o desagrada sobre lo que se piensa y siente, pertenece a la segunda realidad.

Es en esta segunda realidad, la de nuestros pensamientos y sentimientos donde pasamos toda nuestra vida sin ser conscientes de ello.

Es en este mundo interior donde somos asaltados por toda clase de pensamientos y estados emocionales negati­vos, un mundo en el cuál tropezamos y caemos y donde constantemente corremos el riesgo de arruinarlo todo o, peor aún, destruirlo todo.

Sólo por medio de la observación de sí podemos poner orden en el caos de ese mundo y hacer de él, un lugar digno para vivir.

domingo, 19 de mayo de 2019

Pensamientos V


Todos tenemos siempre buenas intenciones. Sin embargo, por la identificación, la imaginación, la consideración interna y todo lo demás, pese a nuestras buenas intenciones, sólo conseguimos crear malas situaciones. Así es siempre en la vida de todos nosotros. Mientras no despertemos, todo lo que podemos tener son buenas intenciones.

Pensamiento, sentimiento, acción. Así se entiende lo que el apóstol Pablo quiso decir cuando expresó; “El hombre es un ser tripartito”.

Ser una máquina es pensar desde puntos de vista adoptados sin comprensión de cuanto hay de real valor en estos puntos de vista y pensar, sentir y actuar de acuerdo con ellos.

Otorgamos valor a aquellas cosas que nuestras actitudes intelectuales otorgan valor. Entre estas actitudes, algunas otorgan valor a cosas que son valiosas, y otras otorgan valor a cosas que no valen nada. Tenemos que saber cuáles son valiosas y cuáles no valen nada porque las que no tienen valor son las que nos hacen destruir precisamente lo que más queremos preservar.

El Cuarto Camino jamás será popular entre las personas pues nada hay más ofensivo para un hombre que decirle que está dormido y que no puede hacer nada. Sólo muy pocos que sientan la verdad de esto serán capaces de despertar y hacer.

“Despertar”, en el sentido de este sistema, es darse de que uno no tiene control sobre sus pensamientos, emociones y acciones. “Hacer”, en el sentido de este sistema, es tener ese control.

Nuestro pasado es la memoria que guardamos de lo que sucedió. Pero esa memoria de lo que sucedió, es la memoria de las actitudes mentales mecánicamente adquiridas, de lo que ellas aprobaron o desaprobaron y de lo que justificaron y siguen justificando al presente.

Lo que puede desarrollarse en el hombre es la consciencia y la voluntad, y estas sólo pueden ser desarrolladas si un hombre comprende que aún no posee el desarrollo de ambas.


Este conocimiento proporciona ideas que son difíciles de pensar pues son enteramente desconocidas para la cultura corriente.

El Cuarto Camino está abierto a todos los hombres, pero entre todos los hombres sólo ingresan al Cuarto Camino los que sienten que no pueden seguir otros caminos.







jueves, 16 de mayo de 2019

Pensamientos IV


Para que un hombre pueda tener un real sí mismo, sus puntos de vista deben ser el resultado de su propio entendimiento y comprensión. Entonces, cada punto de vista estará unido al otro y todos verán la misma cosa. En la vida se pueden tener muchas metas, pero para aquel hombre que espera obtener al final de su vida algo más que una tumba, ninguna otra meta puede ser más importante que ésta.

Estamos divididos en muchos yo o puntos de vista, algunos de los cuales aprueban y otros desaprueban. Vivimos siempre en esta alternancia constante de aprobar y desaprobar. A veces sentimos el hastío, el cansancio de esta interminable rotación y quisiéramos encontrar el modo de librarnos de ella, de escapar a esta torturante y contradictoria forma de tomar la vida. Necesitamos un único y gran Yo que abarque la totalidad de nuestra psicología, una psicología renacida donde nada sea oposición y donde todo sea complementación. 

Como no tenemos otros puntos de vista que los adquiridos por la imitación y la educación, nuestra mente no puede comparar los juicios de esos puntos de vista con juicios provenientes de puntos de vista diferentes. La mente es un recipiente y ese recipiente tiene un contenido. Lo que no está en el contenido, la mente no lo puede pensar. Es necesario hacer ingresar en este recipiente que es la mente, nuevos puntos de vista para que ella pueda comparar y decidir cuál juicio es correcto y cual juicio es equivocado.

Tomar la vida de una nueva manera significa pensarla desde nuevas actitudes mentales adquiridas por un pensar correcto, esto es, sobre la base de hechos verificados por una seria y responsable observación de sí.

Ser consciente es estar despierto. Constatar que no se es consciente es comenzar a despertar.

Si el ser de un hombre, esto es, sus puntos de vista intelectuales sobre sí mismo y sobre la vida están fundados en ideas equivocadas, atraerá para su vida cosas iguales a su ser y de este modo, todo en su vida seguirá sucediendo de la única manera en que puede suceder

La personalidad es todo aquello que otros nos enseñaron. La individualidad es lo que sabemos por nuestra propia experiencia y comprensión.

Pensar es necesario, pero si algo en uno se contenta sólo con pensar, nunca concretará nada.

Hay quienes preguntan para qué sirve la conciencia. Algunos responden que es para alcanzar un estado superior de iluminación, pero cuando un hombre conoce lo que hizo y lo que no hizo siendo inconsciente, con toda certeza que ese hombre sabrá para qué sirve la conciencia.  

El Cuarto Camino dice que el hombre es una máquina, pero esto es algo que debe ser correctamente entendido. Decir que el hombre es una máquina es una analogía que no puede ser extendida más allá de cierto límite, pues si el hombre fuera una máquina en el pleno sentido de esta palabra, no tendría ninguna posibilidad de dejar de serlo. El hombre no es una máquina, pero le implantaron una máquina psicológica o programa que lo hace actuar como si lo fuese.

Este sistema afirma que el hombre no puede hacer. Es preciso entender por qué dice esto. Significa que las actitudes mentales o puntos de vista implantados en su mente por una educación hacen por él. He aquí porque dice el hombre no puede hacer.



    





lunes, 13 de mayo de 2019

La Torre de Babel y el Diluvio Universal


El relato del diluvio, bajo la forma de alegorías, nos habla de la caída de una civilización, de la destrucción de una cultura anterior a la presente y que es conocida y mencionada en todos los mitos de los más diversos pueblos de la Tierra como La Edad de Oro en la cual los hombres tenían mejores medios de vida y también mejores armas.

La causa de su desaparición fue una gran inundación. El relato bíblico, que bebe de las mismas fuentes que otros relatos similares, nos dice que las aguas inundaron la Tierra. Por lo general, esto es tomado literalmente.


Pero, en el lenguaje de las parábolas, lenguaje en que está escrito el relato del diluvio las aguas representan la violencia.


Esto significa que la Tierra se inundó, no de aguas literales, sino que se inundó de violencia.


El relato continúa diciendo que la Tierra se llenó de violencia por causa de los hombres, es decir, que la violencia se originó en los hombres, que los hombres se inundaron interiormente de ideas y emociones de violencia.


La narración nos dice que cuando las aguas alcanzaron su punto máximo de crecida, comenzó a llover. Esto también suele tomarse al pie de la letra.


Lo que el relato nos comunica es qué, cuando la violencia alcanzó en los hombres un punto máximo de crecida interior o psicológica, esa violencia se manifestó externamente.

Nos sugiere que los hombres, o tal vez, algunos hombres, pasaron de las ideas a los hechos.


Es entonces cuando comienza a llover.


El comienzo de la lluvia es el comienzo de la exteriorización de la violencia interior, el momento en que la violencia comienza a llover sobre la Tierra y por consiguiente sobre sus habitantes. Esta alegoría de la lluvia puede ser interpretada como la guerra que llueve sobre la humanidad.

En el trasfondo de esta narración, la leyenda de Noé y el Arca, simboliza a un grupo reducido de hombres que de acuerdo a un plan preparado con la debida antelación, escapa a la destrucción general.


En la narración de La Torre de Babel se nos informa que los hombres decidieron construir una torre que llegase hasta los cielos.

Si aceptamos este relato literalmente, esto significa que los hombres o, nuevamente, algunos hombres, decidieron construir una torre literal.


Pero, lo que en realidad se oculta tras esta alegoría es la historia de la construcción de una civilización que se va elevando gradualmente, esto es, tal y cómo se construye una torre. 

¿El objetivo? Crear una sociedad ideal en la Tierra basada en la organización social, el desarrollo de la ciencia y la tecnología.


Durante cierto tiempo esta torre se va elevando más y más y cuando se vislumbra ya el final de su construcción, sucede algo.

Los hombres que construyen la torre dejan de entenderse entre sí. Se produce una división; unos quieren la culminación de ese ideal de una manera, y otros de otra manera.


Comienzan las discrepancias, las oposiciones, la enemistad y el odio, y todo se torna violencia.

Los constructores de la torre empiezan a matarse unos a otros y finalmente la torre se cae.


Desde este punto de vista, los relatos de La Torre de Babel y el Diluvio universal se encuentran íntimamente relacionados y uno parece ser la causa del otro.


Otra conclusión particularmente interesante que surge de este relato es qué, lo que llamamos Prehistoria, no es el comienzo de la sociedad humana, sino los restos de la antigua civilización científica y tecnológica, y los “Hombres de las cavernas”, simplemente los descendientes de aquellos que vivieron en la anterior cultura y que cayeron en un estado de barbarie y salvajismo.


Aunque al presente existen indicios sumamente relevantes de que hubo tal civilización, la ciencia oficial lo sigue negando, alegando que no se puede dar crédito a mitos y leyendas.




viernes, 10 de mayo de 2019

La justificación


Todas las emociones negativas, sean violentas o depresivas, se basan en puntos de vista que las justifican intelectualmente. 

Si un punto de vista en nuestra mente justifica las emociones negativas, nuestra parte emocional también justificará experimentarlas y las expresará a través de nuestro centro motor con palabras y gestos.

Sin justificación las emociones negativas no pueden existir.

En forma indirecta se las señala como justas, como muestra de valor y sinceridad, de honor, etc. Y sin embargo, las emociones negativas no aumentan nuestra felicidad, no nos proporcionan una buena salud. 

Con emociones negativas pensamos mal, comemos mal, dormimos mal, respiramos mal.

Con emociones negativas no podemos construir nada, solo podemos destruir y, muy a menudo, aquello que menos deseábamos destruir.

El más poderoso punto de vista para la justificación de las emociones negativas es el punto de vista que juzga que las personas son conscientes y que hacen el mal conscientemente.

Si yo acepto en mi mente el punto de vista de que una persona es conscientemente desconsiderada conmigo, justificaré sufrir por su desconsideración y también, hacerle sufrir por su desconsideración.

Toda justificación para sufrir y hacer sufrir se basa en este punto de vista.

Muy frecuentemente, se confunde hacer algo malo deliberadamente con hacer algo malo conscientemente. Este es un ejemplo de un punto de vista equivocado.

Se puede hacer algo muy deliberadamente siendo totalmente inconsciente del mal que se está por provocar.

Estando consciente ningún hombre puede hacer el mal, sencillamente, porque no sentiría placer en hacerlo.

Esto no significa que justifiquemos el mal y que no hagamos nada por combatirlo o mitigarlo tanto como podamos, pero siendo conscientes de cuál es su causa.

La causa de todo el mal del mundo es la inconsciencia.

No hay otra causa.


jueves, 9 de mayo de 2019

Método de transmisión a distancia de las ideas del Cuarto Camino


El Centro de Estudios del Cuarto Camino fue creado para los que buscan respuestas diferentes a las que ofrece la cultura ordinaria.

Es para quienes sienten que la vida, en su versión corriente, no los ha conducido en la dirección correcta.

Es para aquellos que internamente se sienten perdidos en la vida, que no saben adónde ir y no tienen adónde ir.

El Cuarto Camino es para todos los hombres, pero en particular, para aquellos hombres que no pueden seguir otros caminos.

En este Centro no hay misterios ni enigmas.

Sólo hay Trabajo.

Contacto e informes: unaescuela4@gmail.com







jueves, 2 de mayo de 2019

Pensamientos III


Sufrir y tener emociones negativas son dos cosas diferentes. Si uno sufre para obtener algo útil, ese sufrimiento no se convertirá en una emoción negativa, pero cuando el sufrimiento se origina en la identificación y la imaginación, inevitablemente se convierte en emoción negativa.

Todas las emociones negativas, sean violentas o depresivas, se basan en puntos de vista que las justifican intelectualmente. Sin justificación las emociones negativas no pueden existir.

Si una persona tiene puntos de vista pesimistas y tristes sobre la vida, por más que se la invite a la más divertida de las fiestas, no cambiará.

Es preciso que nos veamos a nosotros mismos y a los demás sin imaginación. Esto es muy difícil de hacer porque al estar habituados a la imaginación, la realidad nos parece siempre una degradación de la vida.

Todas la situaciones violentas de la vida son siempre el resultado de las reacciones de personas cuyas actitudes intelectuales colisionan con las actitudes intelectuales de otras personas. 

El centro emocional siente lo que la mente piensa. Si la mente cambia de pensamiento, el centro emocional cambia de sentimiento. No se pueden tener nuevas emociones si antes no se tienen nuevos pensamientos.

La vida no es ilusión. La ilusión está en nosotros, en nuestros puntos de vista equivocados sobre la vida.

Identificación, imaginación, emociones negativas, consideración interna, olvido de sí. Esta es la prisión en que vivimos. Tenemos dos alternativas; o tratar de escapar, o sentarnos y ponernos a llorar por estar en prisión.

Si pensamos sobre el recuerdo de sí trabajamos sobre el conocimiento; si lo practicamos trabajamos sobre el ser. Ambas cosas son necesarias.

Obtener conocimiento sobre cómo cambiar es necesario, pero no suficiente, porque un hombre sólo puede cambiar por la aplicación práctica sobre sí mismo del conocimiento obtenido.

Este sistema no es una filosofía. La filosofía es, ciertamente, una categoría legítima del pensamiento, pero filosofar es pensar en una escala grandísima, en una escala desde la cual es prácticamente imposible obtener comprobaciones fehacientes, porque la filosofía no trata con hechos, sino con probabilidades, y en este sistema tratamos principalmente con hechos.

Este Trabajo no enseña a tener fe, ni esperanza, ni amor; enseña a desarrollar la conciencia, pero si la conciencia se desarrolla, termina convirtiéndose en Fe, Esperanza y Amor.

 No somos solamente lo que somos. Somos también lo que podemos llegar a ser.

 

martes, 30 de abril de 2019

La enseñanza esotérica


A todo lo largo de la historia conocida, y tras la fachada de las civilizaciones a las que esta historia se refiere, se encuentran huellas de la presencia de la enseñanza esotérica, también llamada La Palabra o Verbo, oculta bajo las diferentes formas que ella ha asumido en el transcurso de las edades.
Estas huellas están presentes en antiguos manuscritos, en monumentos, en tradiciones orales, fábulas y mitos de los más diversos pueblos de la Tierra. Para todo hombre que es capaz de sentir algo del hondo significado de esta enseñanza, el descubrimiento de sus ideas en documentos escritos hace miles y miles de años, incluso por pueblos separados por grandes distancias geográficas y sin ninguna relación entre sí, es una experiencia de una sorprendente fuerza emocional.
Cualquiera que haya tenido la ocasión de la experiencia de este descubrimiento, dicha experiencia constituye una prueba incuestionable de que este sistema que estamos estudiando y cuyo entendimiento y comprensión nos esforzamos por alcanzar, tiene su origen en una remotísima y desconocida etapa de la historia de la humanidad, historia que es mucho más extendida en el tiempo de lo que ordinariamente se acepta.
Esto significa que este Trabajo no es un compendio de nuevas ideas concebidas por alguna mente brillante en este siglo o en el precedente, sino que es una adaptación a las peculiaridades de la cultura contemporánea, de un conocimiento que viene siendo impartido desde un remotísimo pasado, y que siempre ha transmitido una sola y misma idea; la idea de que en los hombres existen ciertas facultades interiores, espirituales o psicológicas qué, de ser desarrolladas, les permitiría alcanzar un bien mejor que aquel que tienen al presente.
Pasando de maestros a discípulos destacados, esta enseñanza se ha transmitido de generación en generación a través de las edades. Algunos hombres han sentido la profundidad de su mensaje y la han tomado como guía de conducta para sus vidas. Otros la han ignorado y algunos hasta la han adulterado para que su mensaje no llegase a los hombres en su pureza original. 
En la larga cadena de las civilizaciones, hubo momentos en la historia en que esta enseñanza, como un río subterráneo, ha discurrido oculta a los ojos y oídos de los hombres. Fue en esos períodos históricos en que el más crudo materialismo trató por todos los medios a su disposición por hacerla desaparecer, pues esta enseñanza y sus ideas siempre han sido consideradas como indeseables por los poderes temporales del mundo.
Hubo una época en que la humanidad era muy pequeña y las escuelas esotéricas eran muy grandes. Hoy las cosas han cambiado; la humanidad es muy grande y las escuelas son muy pequeñas. Pero pese a todas las adversidades, a todas las oposiciones, esta enseñanza continúa viva y ha mantenido encendida la lámpara de antigua luz de la eterna sabiduría para iluminar con ella las oscuras tinieblas interiores de los hombres.
Como se dice más arriba, algunos hombres, en esta época de barbarie tecnológica, de pérdida de todo sentido de lo superior, muchos la desecharán para ir detrás del poder terrenal.
Sin embargo, lo real, lo verdadero, es que el poder terrenal de los hombres por más grande que sea termina derrumbándose pues “La gloria del hombre es como la flor de la hierba; la hierba se seca y la flor se cae, más la Palabra de Dios permanece para siempre”.







domingo, 28 de abril de 2019

¿Comienzo o Recomienzo?




Jamás se ha podido observar a un pueblo en estado salvaje puro. Aún los pueblos más primitivos que es posible estudiar al presente, poseen una lengua y rudimentarias formas de simbología gráfica.

Al mismo tiempo, los resultados de las investigaciones de la mitología comparada permiten comprobar que todos esos pueblos conservan tradiciones orales acerca de una antiquísima edad heroica en la cual, invariablemente, los hombres de ese período legendario habitaban en ciudades fabulosas, y eran poseedores de poderes extraordinarios y de armas de un asombroso poder devastador. 

Por lo general, todos estos relatos quedan sin esclarecerse y son dejados de lado por considerárselos como simples ficciones, pero la llamativa coincidencia respecto a la existencia de edades de oro en las narraciones procedentes de pueblos con costumbres y usos muy diferentes y a menudo separados por grandes distancias geográficas, deja entrever la probabilidad de que en realidad estos relatos se refieren a una crónica sobre una extinta civilización anterior provista de un alto grado de desarrollo científico y tecnológico.

La prehistoria no puede considerarse ya como una etapa de pleno salvajismo del hombre. El estudio de los vestigios de la llamada Edad de Piedra, nos muestra la existencia de un arte religioso dotado de una inesperada y sorprendente fuerza psicológica que de ninguna manera puede atribuirse a un período inaugural de la humanidad en estado de barbarie absoluta.

El hecho de que las obras artísticas del período paleolítico muestren evidencias de una neta superioridad sobre las del neolítico, puede ser un indicio de que las obras del período paleolítico conservaran una mayor influencia de una precedente civilización por su proximidad histórica al momento de su desaparición.

Desde este punto de vista, es altamente probable que la historia de la humanidad sea mucho más larga de lo que oficialmente se reconoce, y por lo tanto, lo que hoy se considera como prehistoria, sea en realidad, no el principio de la humanidad actual, sino los restos de la decadencia y ruina de una humanidad anterior.
Esto es algo para pensar.



sábado, 27 de abril de 2019

Pensamientos II


Pensamiento, sentimiento, acción. Así se entiende lo que Pablo Apóstol quiso decir cuando expresó; “El hombre es un ser tripartito”.

“Nacer de nuevo” es cambiar significados de la vida mecánicamente adquiridos, por otros significados adquiridos desde la propia comprensión y voluntad.

Si uno aprende a recordarse a sí mismo, aún en una pequeña medida, descubre que se encuentra en mejor relación con las cosas de la vida corriente.

No todas las falsas personalidades son violentas o depresivas. Algunas son muy divertidas y de un modo muy divertido, mantienen sumido a un hombre en el sueño más profundo.

Adquirir nuevo conocimiento no es necesariamente conocer algo nuevo. Es conocer correctamente lo que se conoce de una manera enteramente equivocada.

La vida de muchas personas consiste casi exclusivamente en hallar algo equivocado en todo lo que ven u oyen. Debido a sus actitudes mentales adquiridas que juzgan todo de esa única manera, les es imposible experimentar otra cosa más que emociones negativas.

No hay personas tristes. Hay personas con puntos de vista tristes.

El desarrollo de la consciencia comienza en la mente porque es la única que puede transmitir este conocimiento a los otros centros.

Recordarse a sí mismo es recordar la necesidad de la consciencia.


Nunca hemos pensado en la vida como en algo en lo que había que pensar. Hemos dado por sentado que era tal como se nos dijo que era.

Al adoptar inconsciente e involuntariamente los puntos de vista de otras personas vivimos la vida que ellas han vivido.

En nuestros enojos cotidianos se encuentra la base de nuestra mecanicidad.

¿Está seguro de que si todos fueran como usted el mundo sería un lugar feliz?

 Todos tenemos un espíritu, pero no lo usamos.

Un hombre cómodo convierte su vida en algo muy incómodo al esforzarse en que todas las cosas se acomoden a su comodidad.

Ser inteligente en el sentido de este sistema, es no otorgar ninguna importancia al hecho de comprobar que otras personas están equivocadas.

Si pensamos que el hombre apareció en la Tierra por una mutación accidental de una especie animal, podemos decir que sabemos qué es el hombre, pero cuando pensamos en la posibilidad de que tal vez vino de afuera de la Tierra, podemos llegar a sentir que lo ignoramos.

Para este sistema, el hombre no es un ser plenamente desarrollado, sino un ser en vías de desarrollo. Por eso dijo Cristo “el hombre es una casa sin terminar”.