jueves, 22 de julio de 2021

Significados IV

 Huérfanos

(Discípulos que estaban dispersos y sin instructor)

 Viudas

(Escuelas cuyo instructor había fallecido y necesitaban “consuelo”, esto es, alguien que las visitase para continuar dándoles instrucción)

 Los Ancianos

(Los instructores más antiguos qué, no obstante, podían no ser de edad avanzada)

 Estar en Cristo

(Practicar el Trabajo)

 La tienda

(El cuerpo físico)

 Estar en el mercado

(Estar sólo en los asuntos de la vida ordinaria)

 Jesucristo

(Cristo como hombre físico)

 Cristo Jesús

(Cristo como hombre psicológico)

 Niños de Cristo

(Discípulos nuevos)

 La Carne de Cristo

(El conocimiento intelectual de la enseñanza)

 La Sangre de Cristo

(La comprensión emocional de la enseñanza)

 El Libro de la Vida

(La memoria emocional de la enseñanza)

 Profetizar

(Transmitir el conocimiento intelectual de la enseñanza)

 Hablar en lenguas

(Transmitir la enseñanza en parábolas)

 El Pueblo de Dios

(Los que siguen la enseñanza esotérica y que pueden ser de cualquier pueblo de la Tierra)

 Las tumbas

(Las mentes de aquellos que han perdido la posibilidad de la evolución psicológica)

 Los Santos de la Casa del César

(Los grupos que se reunían en Roma)

 El Fin del Mundo o el Fin de los Tiempos

(El fin de la cadena de civilizaciones o mundos, cuando toda posibilidad de desarrollo interior de los hombres se torna imposible)

 La Segunda Venida de Cristo

(La reaparición de la enseñanza en el recomienzo de la nueva cadena de civilizaciones)

 Bendecir

(“Decir bien” o “Bien decir”, esto es, transmitir la enseñanza de acuerdo con la fuente original de la cual procede)

 Maldecir

(Decir mal” o “Mal decir”, esto es, difamar a la enseñanza esotérica o adulterarla para confundir)

 Revelación

(Equivale a la palabra del Trabajo “choque”)

 La Buena Simiente

(La enseñanza esotérica)

 El Campo

(La humanidad, la sociedad humana)

 Sembrar escándalos

(Generar discordias, enemistad, desunión)

 Poner freno en las bocas de los caballos

(No expresar emociones negativas)

 El Buen Jefe de Familia

(El Buen Amo de Casa)

 Ojos para ver y oídos para escuchar

(El Centro Magnético)

 No hagáis a otros lo que no queréis que os hagan a vosotros

(La Consideración Externa)

 Vigilad, no durmáis, recordaos en vosotros

(El recuerdo de Sí)

 Ver la viga en el ojo propio

(Observarse a sí mismo)

 

 

 

 

 

 

 

Todas las emociones negativas, sean violentas o depresivas, se basan en puntos de vista que las justifican intelectualmente. 

Si un punto de vista en nuestro intelecto justifica las emociones negativas, nuestra parte emocional también justificará experimentarlas y las expresará a través de nuestro centro motor con palabras y gestos.

 Sin una justificación intelectual las emociones negativas no pueden existir.

 En forma indirecta se las señala como justas, como muestra de valor y sinceridad, de honor, etc. Y sin embargo, las emociones negativas no aumentan nuestra felicidad, no nos proporcionan una buena salud. Con emociones negativas pensamos mal, comemos mal, dormimos mal, respiramos mal.

 Con emociones negativas no podemos construir nada, solo podemos destruir y, muy a menudo, lo que menos deseábamos destruir.

 El más poderoso punto de vista para la justificación de las emociones negativas es el punto de vista que juzga que las personas son conscientes y que hacen el mal conscientemente.

 Si yo acepto en mi mente el punto de vista de que una persona es conscientemente desconsiderada conmigo, justificaré sufrir por su desconsideración y también, hacerle sufrir por su desconsideración.

 Toda justificación para sufrir y hacer sufrir se basa en este punto de vista.

 Muy frecuentemente se confunde hacer algo malo deliberadamente con hacer algo malo conscientemente. Este es un ejemplo de un punto de vista equivocado.

 Se puede hacer algo muy deliberadamente siendo totalmente inconsciente del mal que se está por provocar.

 Estando consciente ningún hombre puede hacer el mal, sencillamente, porque no sentirá placer en hacerlo.

 Esto no significa que justifiquemos el mal y que no hagamos nada por combatirlo o mitigarlo tanto como podamos, pero siendo conscientes de cuál es su causa.

 La causa de todo el mal del mundo es la ignorancia de la propia inconsciencia, esto es, no saber qué es mejor y qué es peor en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

 No hay otra causa.

 

miércoles, 21 de julio de 2021

Significados III

Comenzaremos diciendo que Cristo no nació en un pesebre. La denominación de pesebre es una parábola que indica un lugar con animales benéficos y mansos para el hombre.

La parábola nos dice, en su modo comparativo, que Cristo nació en un hogar que, como un pesebre, estaba compuesto por personas mansas, esto es, sin resentimientos, que tenían un grado importante de Metanoia, de cambio en sus maneras de pensar y que no eran personas comunes y esto quiere decir que quienes cuidaron de él, eran personas que ya estaban preparadas esotéricamente para asumir esa responsabilidad.

Tanto José como Miriam, sus padres físicos, poseían conocimiento esotérico y estaban debidamente preparados para cuidar de Cristo en sus años de infancia. La figura del pesebre nos muestra que Cristo no podía nacer en una familia de personas dormidas, sino de personas despiertas, psicológicamente hablando.

En dicha parábola se nos narra que ellos fueron a una taberna a buscar habitación para que Miriam tuviese al niño. El dueño de la taberna les dice que no tiene habitaciones libres, pero que en la parte trasera tiene un pesebre y José y Miriam aceptaron el pesebre. Obsérvese que este lugar está en la parte trasera de la taberna, es decir, en un lugar que pasa desapercibido incluso para la vida corriente.

El tabernero, la taberna y sus habitaciones, representan la vida ordinaria y en esa vida no había lugar para el niño. Él debía nacer, simbólicamente, en un pesebre, en un lugar de personas conscientes con un cierto nivel de evolución interior, espiritual o psicológica y nació, como nace cualquier hombre pues nadie puede nacer en un nivel físico diferente al que nacen todos los hombres.

Ahora bien. ¿Por qué razón tanto misterio? ¿Por qué no decir abiertamente dónde él nació?  Sencillamente porque este conocimiento es sólo para aquellos que tienen interés en conocer lo que concierne a la parte trasera de la vida y no es para aquellos que no tienen interés y, muy especialmente, porque los Evangelios al estar escritos en el lenguaje de la parábolas, constituyen un examen general del nivel de comprensión de aquellos hombres que buscan lo que está más allá de lo literal.

Por último, es importante señalar para quienes piensen que esto nada tiene que ver con el Cuarto Camino, que aquel que dio a conocer a occidente esta enseñanza la llamó en privado Cristianismo Esotérico, esto es, interior, pues interior es, precisamente, el significado de esotérico. Un cristianismo para la evolución psicológica del hombre que nada tiene que ver con lo que hoy se conoce bajo tal nombre.

Significados II

 

Lo que llamamos Dios es aquello que es superior en consciencia, voluntad y unidad.

No podemos pedir ayuda al Absoluto porque él es el Dios de todos aquellos seres que, en el universo son también superiores en consciencia, voluntad y unidad, aunque inferiores a él a este respecto. Por eso la palabra Dios significa “El que sabe y manda”

El Rayo de Creación está en escala y en esta escala hay también Dios para nosotros. 

Ese nivel superior es el nivel psicológico que llamamos Sol.

Este nivel de lo superior está tanto fuera de la Tierra, como en la Tierra misma. Es lo que Cristo llama “El Reino de los Cielos” y que en este sistema llamamos “El Círculo de Hombres Conscientes de la Humanidad”, el Circulo Esotérico o “Dios en la Tierra”.

Estos hombres guardan el conocimiento de la posible evolución interior, espiritual o psicológica del hombre.

Este conocimiento se llama, en el Antiguo testamento “La Palabra” y en el Nuevo Testamento “El Verbo” o “El Camino” como Cristo lo llamó.

Hoy se le llama “Cuarto Camino”, el cual es una adaptación a los tiempos actuales de “La Palabra”, “El Verbo” o “El Camino”.

Este conocimiento es para el conocimiento de uno mismo. Este aserto fue enunciado por Sócrates, el cual fue un maestro proveniente del Círculo; “Conócete a ti mismo”, esto es, conoce tu mecanicidad, adquirida por imitación, sugestión y educación autoritaria, para dejar de ser una máquina psicológica y ser un hombre con conciencia, voluntad y unidad, es decir, ser un “Yo Real” o una individualidad real.

Según nos ha sido enseñado, estos hombres superiores de la Tierra, tienen la costumbre de ayudar a quienes comienzan a transitar este Camino.

 

lunes, 19 de julio de 2021

Significados

 

¿Qué significa ser “Pobre en el espíritu”? Significa ser pobre en aquello que otros son ricos. Ricos en vanidad, en soberbia, en resentimiento y odio. Este es el rico de la parábola de Cristo.

“Serpiente” es el acrónimo resultante de la unión de tres palabras, a saber, ser, pie, mente, esto es, un ser con pies y con mente, un hombre cuya mente, como la serpiente, se arrastra por el suelo, es decir, que sólo valora el poder material y el poder sobre otros hombres. ¿Tendrá esto algo que ver con la famosa serpiente de la Caída?

La palabra Hombre deriva de la palabra Humus, que significa “Tierra regada por el agua”. En la enseñanza esotérica de este sistema, la mente del hombre es “Tierra” y la enseñanza es “Agua”. Si el agua de este conocimiento riega la mente del hombre, esta mente será fértil y dará frutos. Si no es regada por esta agua entonces su mente es polvo, pues la tierra sin agua es polvo. Para esta clase de mente fueron escritas aquellas palabras; “Polvo eres y en polvo te volverás”.

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, esto es, procura lo que necesita tu vida externa, sin olvidar lo que necesita tu vida interior, espiritual o psicológica.

El “Pan” es el conocimiento de la verdad esotérica y el “Vino” es la comprensión emocional de esa verdad que, como el vino, transforma a un hombre cuando lo bebe. Este es el “misterio” de la Eucaristía, de la Última Cena en la que los apóstoles compartieron con Cristo el “Pan” y el “Vino”. Dicho sea de paso, la mención de una “Última Cena”, significa que antes de esta hubo otras cenas en las cuáles se compartieron las mismas cosas.

La leyenda de la Torre de Babel, es una parábola acerca de la construcción de una sociedad que se levanta gradualmente tal y como se levanta una torre. En esta parábola se dice que los constructores de la torre desecharon en su construcción “la piedra del ángulo”. En arquitectura “la piedra del ángulo” es la primera piedra en la construcción de una obra de albañilería sobre la cual se colocarán las otras determinando esta piedra la posición correcta de las demás y la solidez de toda la estructura. ¿Cuál es la “piedra del ángulo” que los constructores desecharon en la construcción de su torre? Un significado superior de la vida, poniendo en su lugar otra “piedra de ángulo” para levantar una sociedad fundada exclusivamente en el orden social, la ciencia y la tecnología.

 

lunes, 28 de junio de 2021

Los roles

 


Los papeles o roles no son conscientes. Son adaptaciones a las características de un entorno adquiridas mecánicamente por imitación y/o educación.

 

Por ejemplo, tenemos un rol para el entorno laboral; otro para el entorno del hogar, otro para el entorno de las amistades, otro para el entorno de las reuniones sociales, etc. 

 

Todos tenemos cierta cantidad de roles: uno corresponde a un conjunto de exigencias, otro a otro.

 

Nunca advertimos que tenemos roles.  

 

Estos roles se observan más fácilmente en otras personas que en uno mismo. La gente suele ser muy diferente en distintas condiciones y si se observa bien, estos roles se hacen evidentes y bien definidos.

 

No obstante, si un rol es mecánico y funciona bien en ciertas condiciones, no necesariamente debemos detenerlo: debemos observarlo y no identificarnos con él, sino actuarlo.

 

Lo más difícil es actuar, esto es, interpretar un papel siendo consciente de que no se es el rol que se interpreta.

 

Pero en la vida interior, uno debe estar libre de ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 24 de junio de 2021

La tumba sagrada

 Aconteció hace muchos siglos en China qué, en plena noche, a un monje se le murió el burro en el cual viajaba.

Luego de enterrarlo, el monje se arrodilló frente a la tumba y con gran unción, comenzó a orar para que el alma de su burro fuera al cielo de los burros buenos.

De lejos, la gente de una aldea cercana lo vio rezando.

Al principio no le hicieron mayor caso, pues en aquellos días no era extraño ver monjes con sus túnicas color azafrán, sus cabezas rapadas y sus collares de abalorios.

Pero al ver que pasaban los días y el monje continuaba rezando allí, comenzaron a preguntarse por qué estaría rezando en ese lugar.

Tan importante llegó a ser esto para la gente que decidieron consultar al más viejo de la aldea, el que era considerado también como el más sabio.

Cuando terminó las tareas del día, la gente de la aldea portando sus lámparas de papel de seda, se reunió ante la choza del anciano.

Una vez que hubo escuchado lo que la gente le requería, el anciano, con un tono solemne en la voz, dijo; "Sólo hay una razón para que un monje rece allí y es porque el lugar donde él reza, es un lugar sagrado".

Finalmente, se decidió que al día siguiente irían todos a hablar con el monje y preguntarle por qué estaba rezando en ese lugar.

Pero cuando llegaron el monje ya se había marchado. El anciano miró la tumba, se sentó sobre ella y durante un largo rato permaneció en silencio, mientras la gente lo miraba expectante.

Al fin se levantó y con voz igualmente solemne, declaró; "Lo que está enterrado aquí es un hombre santo; por eso el monje rezaba en este lugar".

A partir de ese momento la gente de la aldea comenzó a acudir a aquella tumba para solicitar ayuda al espíritu de quien estaba enterrado en ella.

Pronto la fama de esta tumba comenzó a difundirse por otras comarcas de China y cada vez más gente venía a visitarla.

Al cabo de varios meses, las peregrinaciones a la tumba desde los lugares más apartados de China llegaron a ser habituales.

Fue así que la noticia de la existencia de esta tumba sagrada llegó a oídos del mismísimo emperador de China, quién, después de visitar la tumba y orar por la grandeza del imperio, sumamente conmovido, ordenó que en ese lugar se levantase un mausoleo en cuyo interior descansarían, protegidos de las inclemencias del tiempo y de la profanación de hombres impíos, los sagrados restos que contenía aquella tumba.

Cuando el mausoleo estuvo terminado, miles y miles de personas de todo el imperio y aún de reinos vecinos, visitaban la tumba y oraban ante ella con la esperanza de ser ayudados por el espíritu de aquel que allí estaba enterrado.

Moraleja; "Fíjate bien en donde pones tus esperanzas. No sea que las estés poniendo sobre la tumba de un burro muerto".

 

Lo Visible y lo Invisible

 

 

Hemos buscado la felicidad sólo en las cosas de la naturaleza visible.

Esta felicidad de las cosas perceptibles a los sentidos es incompleta puesto que nos deja afuera de las cosas que pertenecen a la naturaleza invisible la cual completa el círculo de nuestras vidas. 

 

Todo en el Universo tiene Padre y tiene Madre.

 

La naturaleza visible es Dios-Madre y la naturaleza invisible es Dios-Padre.

De manera que lo que consideramos como Universo no es solamente aquello que registramos a través de los sentidos corporales.

 

Los planetas, las estrellas y los cúmulos de galaxias accesibles a nuestros sentidos y este mundo en el cual vivimos y que llamamos Tierra, no son la única realidad.

 

Detrás de sus apariencias existe un universo de significados que puede apreciarse únicamente por medio de otras ideas, de otras maneras de concebir el universo.

 

Su esencia, su totalidad, se encuentra más allá del gobierno de los sentidos exteriores y sólo se la puede percibir a través de una nueva comprensión.

 

Las posibilidades de desarrollo de nuestras funciones del pensamiento y del sentimiento corresponden a la naturaleza invisible y son, si alguien puede entenderlo, Dios-Padre en nosotros.

 

Él existe en esa Cuarta Dimensión de ideas y sentimientos en la cual vivimos toda nuestra vida.

 

En esa cuarta dimensión, que es psicológica, nuestros pensamientos y sentimientos no tienen ninguna medida.

 

Un pensamiento no tiene tres metros de alto, cinco metros de largo y dos de ancho. No está encima ni debajo de otro pensamiento, ni tampoco a la izquierda o la derecha de un sentimiento.

 

Únicamente nuestro cuerpo existe en el mundo de tres dimensiones.

 

Pero si súbitamente se abre la puerta estrecha que comunica con el mundo de las cuatro dimensiones de Dios-Padre, una nueva luz ilumina nuestra mente y nuestro corazón y vemos, con la libertad que nos da la comprensión, un nuevo universo donde nada es amenazador ni impenetrable, sino ordenado y justo y en cuya armonía desaparece la rigidez y la aspereza de nuestro ser moldeado en una personalidad que considera como realidad sólo a lo que es perceptible desde las tres dimensiones de Dios-Madre o Naturaleza visible a los sentidos externos.

 

Entonces, una luz, más radiante que la luz del sol, ilumina nuestro ser interior y señala la dirección en la cual debemos buscar y eventualmente encontrar, el verdadero significado de nuestras vidas.

 

 

 

 

jueves, 17 de junio de 2021

 Todas las emociones negativas, sean violentas o depresivas, se basan en puntos de vista que las justifican intelectualmente. Si un punto de vista en nuestro intelecto justifica las emociones negativas, nuestra parte emocional también justificará experimentarlas y las expresará a través de nuestro centro motor con palabras y gestos.

Sin una justificación intelectual las emociones negativas no pueden existir.

 En forma indirecta se las señala como justas, como muestra de valor y sinceridad, de honor, etc. Y sin embargo, las emociones negativas no aumentan nuestra felicidad, no nos proporcionan una buena salud. Con emociones negativas pensamos mal, comemos mal, dormimos mal, respiramos mal.

 Con emociones negativas no podemos construir nada, solo podemos destruir y, muy a menudo, lo que menos deseábamos destruir.

 El más poderoso punto de vista para la justificación de las emociones negativas es el punto de vista que juzga que las personas son conscientes y que hacen el mal conscientemente.

 Si yo acepto en mi mente el punto de vista de que una persona es conscientemente desconsiderada conmigo, justificaré sufrir por su desconsideración y también, hacerle sufrir por su desconsideración.

 Toda justificación para sufrir y hacer sufrir se basa en este punto de vista.

 Muy frecuentemente se confunde hacer algo malo deliberadamente con hacer algo malo conscientemente. Este es un ejemplo de un punto de vista equivocado.

 Se puede hacer algo muy deliberadamente siendo totalmente inconsciente del mal que se está por provocar.

 Estando consciente ningún hombre puede hacer el mal, sencillamente, porque no sentirá placer en hacerlo.

 Esto no significa que justifiquemos el mal y que no hagamos nada por combatirlo o mitigarlo tanto como podamos, pero siendo conscientes de cuál es su causa.

 La causa de todo el mal del mundo es la inconsciencia, esto es, no saber qué es mejor y qué es peor en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

 No hay otra causa.

 

 

 

 

 

 

 

La Consideración

Consideración

Hay dos formas de consideración.

La consideración de nuestros sentimientos.

La consideración de los sentimientos ajenos.

Generalmente consideramos sólo nuestros sentimientos.

Definición

Considerar solamente nuestros propios sentimientos se define en este sistema como Consideración Interna.

La considera­ción interna se refiere a ese proceso psicológico que consiste en pensar, a veces obsesivamente, en lo que los demás piensan de nosotros, sobre la manera en que nos tratan, la conducta que muestran hacia nosotros, la mirada con que nos observan, los gestos faciales de los otros al contactar con nosotros, lo que se puede llegar a decir de nosotros.

La consideración interna hace que una persona sienta que los otros no lo valoran como debieran, que no lo toman en cuenta, que no le conceden la importancia que merece. Esto lo atormenta y lo angustia y hace que sospeche de los otros. Esto induce en ella una actitud de prevención y animosidad produciéndole una enorme tensión nerviosa y pérdida de energía vital.

A estos estados emocionalmente negativos provocados por la consideración interna, suelen sumarse otros igualmente negativos; rencor, resentimiento, aversión e inclusive odio hacia aquellos que no le conceden la debida importancia, que no lo valoran, etc.

Llegado a este punto, la persona comienza a pensar y sentir que los demás están en deuda con ella, que le deben el respeto que no le dan, la valoración que no le reconocen, la recompensa que no le otorgan, en suma, la consideración que no le muestran y que ella merece y qué, por lo tanto, son culpables de todo su sufrimiento, su tormento y su angustia y que deben pagar por ello.

En el lenguaje de este sistema esto se llama cobrar deudas o saldar cuentas.

En el lenguaje corriente se llama venganza, pero raras veces las personas consuman su animadversión por medios tan drásticos, ya que la venganza, en su aspecto más concreto, implica el uso de la violencia en un sentido extremo.

De manera qué, fuera de las excepciones, la mayoría de las personas se contentan con abrir un Libro de Cuentas psicológico en el van anotando lo que se les debe y quiénes se lo deben.

Cada día abren su libro de cuentas y leen lo que se les debe y quiénes se lo deben.

Por leer y releer constantemente ese libro que llevan en sus mentes, se da el caso de que muchas personas se compadecen a tal grado de sí mismas por ser tan desdichadas, que es prácticamente imposible conversar con ellas de cualquier tema sin que no se refieran inmediatamente a sus sufrimientos.

Ahora quiero llamar su atención sobre algo que es importantísimo para su eventual comprensión del fenómeno psicológico que llamamos consideración interna y es que hemos nacido sin consideración interna.

Por consiguiente, este fenómeno psicológico es adquirido o adoptado por nosotros, debido a influencias preexistentes en el entorno cultural en el cual nacemos relacionadas con la consideración interna.

No existe obra literaria, sea narrativa o poética, teatral o cinematográfica, en las que no se encuentre el fenómeno de la consideración interna como causa de los sufrimientos que sus personajes experimentan en mayor o menor medida.

Al mismo tiempo, en estas obras se define a los sufrimientos derivados de este fenómeno, como algo natural, como algo inherente al hombre.

Ahora bien, es de notar que en ninguna escuela o universidad se enseña a sufrir por la falta de consideración de los demás hacia la propia persona.

A nadie se le enseña “si no te consideran como mereces tienes que sufrir”.

Eso significa que sufrir por no ser valorado, considerado, etc., no es algo que se nos enseñe directamente, sino indirectamente a través de los medios culturales mencionados más arriba.

Y sin embargo, no existe ninguna razón para que la falta de consideración de los demás hacia la propia persona provoque todo este sufrimiento.

Ahora quiero referirme a otra forma muy particular de consideración interna que consiste en que una persona siente que no es lo suficientemente considerada con otra persona y que tal vez esta sufra por ello.

Esto le hace pensar que debería valorarla más, que debería concederle más lugar en su vida.

En este segundo caso, la causa del sufrimiento no se debe a la falta de consideración de los demás hacia uno, sino por el temor de una posible falta de consideración de uno mismo hacia la otra persona.

Lo extraordinario de esta forma de consideración es que es muy probable que la otra persona no piense ni haya pensado que uno debería ser más considerado con ella y, como consecuencia, la “consideración” de uno hacia esa persona termine siendo un verdadero fastidio para ésta.

Al final, la persona en cuestión terminará apartándose poco a poco de uno y su consideración hacia ella y el resultado será que esta persona a la que se quería considerar, pase a formar parte del Libro de Deudas que ha contraído con uno y de la cual, con certeza, esa persona no tiene ni la menor idea de haberla contraído.

Todos los cargos internos derivados de la consideración interna, todos los sentimientos de autoconmiseración, resentimiento u odio relacionados con lo que nos debe la gente, es un sufrimiento enteramente innecesario y un obstáculo para la posible evolución psicológica del hombre.