jueves, 21 de mayo de 2015

informar

Informar

Informar es instruir y educar.

Informar es una palabra compuesta por la contracción In (interior) y el verbo formar. Formar es crear, fabricar, establecer. Pero, en este caso ¿formar qué? Crear, fabricar mediante una instrucción, una educación, el interior de una persona.

Interior significa entre otros sinónimos, íntimo.

Íntimo significa uno mismo, sí mismo y mente.

Sinónimos de mente son, entre otros, discernimiento, pensamiento, opinión y juicio.

Informar significa entonces, crear, fabricar, la manera de discernir, pensar, opinar y juzgar de una persona.

Es crear, fabricar, un uno mismo, un sí mismo, para establecerlo en lo interior, en lo íntimo, en suma, en la mente de una persona, para que discierna, piense, opine y juzgue los diferentes eventos de la vida desde lo creado, fabricado y establecido en su mente mediante una instrucción, mediante  una educación.  

En esta instrucción, en esta educación hay cosas que son útiles porque son prácticas y sirven para desenvolverse en la vida y otras que son enteramente inútiles porque están basadas en una concepción equivocada del hombre y de su vida.

Lo que es práctico y correcto nos hace libres. Lo que es equivocado nos hace sufrir innecesariamente y nos hace esclavos de esa equivocación.

Es preciso llegar a discernir, pensar, opinar y juzgar la vida, esto es, lo que las otras personas dicen y hacen, desde una instrucción, desde una educación adquirida por uno mismo, a través de la incorporación de nuevas ideas conciente y voluntariamente adquiridas por medio de una comprobación propia en los hechos de la vida de que son mejores para utilizarlas en la relación con nuestros semejantes que aquellas que nos fueron implantadas en nuestras mentes sin una adecuada comprensión de nuestra parte, esto es, mecánicamente.




domingo, 10 de mayo de 2015

Las dos memorias

Las dos memorias

Cuando por la observación se comienza a constatar que lo que uno cree que son sus propias acciones, son en realidad el producto de actitudes intelectuales mecánicamente adquiridas, se va haciendo cada vez más difícil continuar culpando a las otras personas ya que ellas han sido formadas al igual que uno de la misma manera mecánica.
Luego, a medida que la comprensión crece, se va haciendo evidente para uno que aquellas personas a las que acusamos de haber herido nuestros sentimientos, de habernos hecho sufrir, fueron también personas mecánicas, personas que no sabían lo que hacían.
Sin embargo, es necesario entender que éste no es un objetivo fácil de alcanzar, pues la antigua memoria contiene elementos de justificación que la mantienen viva, pero si se insiste, si se continúa, una nueva memoria, la memoria de la enseñanza comienza a ocupar su lugar en la mente y cuando la antigua memoria nos lleva al pasado y nos hace sentir el resentimiento hacia ciertas personas que para ella son culpables de habernos mentido, estafado, engañado, en suma, de habernos ofendido, la memoria de la enseñanza aparece simultáneamente con la vieja memoria y nos hace sentir que eso no es cierto, que es mentira, como es mentira casi todo el contenido de esa memoria, una memoria con una versión completamente adulterada de lo que realmente sucedió.
Pero, a medida que la memoria de la enseñanza se va haciendo más fuerte en la mente, empieza a ocurrir algo insólito. Esta nueva memoria comienza a volverse contra la falsa imagen de víctimas de “la maldad del mundo” que hemos mantenido durante muchos años. Nos muestra que bajo la influencia de la mecanicidad hicimos las mismas cosas abominables que aquellos a quienes hemos acusado de abominación.
En efecto ¿Cuántos de entre ustedes han llegado al punto de reconocer que han sido iguales e incluso peores que aquellos a quienes acusan de haberles ofendido?  
Así, en vez de juzgar a los otros, la memoria de la enseñanza nos juzgará a nosotros. Pero no lo hará con la dureza con que la antigua memoria mecánica ha juzgado a otros. Lo hará con la inteligencia del Trabajo, con la piedad del Trabajo, porque este Trabajo nos permite comprender que no solamente los otros, sino también nosotros mismos, hemos sido tan mecánicos en la vida que ni a ellos ni a nosotros se puede juzgar moralmente. Recién entonces estaremos preparados para perdonar.
Debemos aprender a perdonar ahora las ofensas de todos aquellos que estuvieron con nosotros en diferentes etapas de nuestra presente recurrencia. Pero perdonar es mucho más que ser orgullosamente condescendiente con las faltas de los otros (algo que tanto agrada a la falsa personalidad) sino que es darse cuenta, en lo más profundo de sí mismo que nadie ha sido culpable.
La antigua memoria, con todo su contenido de pensamientos patéticos, de emociones de autocompasión y resentimiento es algo qué, eventualmente, deberá ser enviado a la papelera de la conciencia para su completa destrucción.








    

Sobre lo Visible y lo Invisible

Sobre lo Visible y lo Invisible

Hemos buscado la felicidad sólo en las cosas de la naturaleza visible. Esta felicidad de las cosas perceptibles a los sentidos es incompleta puesto que nos deja afuera de las cosas que pertenecen a la naturaleza invisible y que completa el círculo de nuestras vidas.
La naturaleza visible es Dios-Madre y la naturaleza invisible es Dios-Padre. De manera que lo que consideramos como Universo no es solamente aquello que registramos a través de los sentidos corporales. Los planetas, las estrellas y los cúmulos de galaxias accesibles a nuestros sentidos y este rudo mundo de la Tierra en el cual vivimos no es la única realidad. Detrás de sus apariencias existe un universo de significados que puede apreciarse únicamente por medio de otras ideas, de otras maneras de concebirlo. Su esencia, su totalidad, se encuentra más allá del gobierno de los sentidos exteriores y sólo se la puede percibir a través de la comprensión psicológica, interior o espiritual.
La materialidad y posibilidades de desarrollo de nuestras funciones del pensar y del sentir corresponden a la naturaleza invisible en nosotros y son, si se lo puede entender, Dios-Padre en nosotros. Él existe en esa Cuarta Dimensión de ideas y sentimientos en la cual vivimos toda nuestra vida sin darnos cuenta de ello.
Pero si súbitamente se abre la puerta estrecha que comunica el mundo de las tres dimensiones de Dios-Madre y entramos al mundo de las cuatro dimensiones de Dios-Padre, una nueva luz ilumina nuestra mente y nuestro corazón y vemos, con la libertad que nos da la comprensión, un nuevo universo donde nada es intimidante ni incomprensible, sino ordenado y justo y en cuya armonía se diluye la rigidez y la aspereza de nuestro ser limitado por una personalidad fundada en un conocimiento que considera como realidad exclusivamente a lo que es perceptible desde las tres dimensiones de Dios-Madre o Naturaleza visible a los sentidos externos.
Entonces, una nueva luz, más potente que la luz de los soles externos irradia sobre nuestro ser interior y señala la dirección en la cual debemos buscar y eventualmente encontrar el verdadero significado de nuestras vidas.


Los miedos

Los miedos

En relación a los miedos intelectuales o psicológicos, una de las más importantes ideas de esta enseñanza es que nuestro contenido intelectual no nació con nosotros.
Si esta idea es correctamente entendida, la conclusión a la que se arriba es que todos nuestros miedos psicológicos, esto es, miedos no originados en peligros naturales, como el caso de los miedos instintivos, están necesariamente originados en ideas de miedo adquiridas por educación y relacionadas con peligros existentes no en la naturaleza, sino con peligros supuestamente existentes en el entorno cultural y social en que hemos nacido. Por ejemplo, el miedo a no ser considerados por los demás, no ha nacido con nosotros.
Un niñito recién nacido no puede pensar sobre nada porque su mente está vacía de ideas y es obvio que sin ideas no se puede pensar. Esto es clarísimo. Sin embargo, un niñito recién nacido viene ya con la facultad de adquirirlas si se le transmiten, algo qué, dicho sea de paso, debería hacernos reflexionar de dónde proviene dicha facultad. Pero esta es otra cuestión a considerar.
Prosiguiendo con el tema de los miedos psicológicos, y basándonos en lo precedente, podemos inferir que tales miedos son algo educado en nosotros, esto es, que nos han sido transmitidos desde afuera por aquellos que nos educaron, por personas que nos transmitieron ideas de miedo acerca de las consecuencias negativas que podría tener para nosotros no tomar seriamente en cuenta dichos peligros.
Es por esto que el miedo a no ser tomados en cuenta por los demás, a no ser considerados por los demás, lo sentimos como algo indeseable y peligroso.
Pero en relación con este miedo de no ser tomados en cuenta por los demás, es preciso observar algo importantísimo, y es que este miedo está profundamente conectado con la autovaloración de la propia vida, esto es, que si no se es tomado en cuenta por los otros, no importa cuanto poder material se posea, se tiene el sentimiento de que la vida no vale nada, que no tiene significado alguno.
Es así como este miedo adquirido por educación y que en esta enseñanza denominamos como Consideración Interna, determina enteramente nuestro pensamiento y nuestro sentimiento acerca de la razón de nuestra propia existencia.
Es preciso recordar que cuando me refiero a educación no me refiero a la educación recibida en las escuelas, en las cuáles por otra parte, raramente se nos induce directamente esta idea de miedo a no ser considerados.
Educación es también toda forma de influencia cultural que nos llega fuera de los ámbitos escolásticos. Las novelas, las películas, la poesía y otros medios culturales son vehículos indirectos de esta idea. 
Resumiendo; si se nos toma en cuenta somos felices porque somos valorados por otros. Si no se nos toma en cuenta, si no se nos valora, somos infelices  Esto quiere decir que no tenemos una valoración propia que sea el producto de un conocimiento de nosotros mismos adquirido por nosotros mismos y desde nosotros mismos.  
La idea de miedo a no ser considerado por los demás es una forma de esclavitud interior y mientras esta situación permanezca sin cambio alguno en nuestras mentes seremos esclavos de esta idea, de los sentimientos que induce y de las decisiones que bajo su influencia tomemos en la vida.


El futuro, la recurrencia y la evolución

El futuro, la recurrencia y la evolución

Uno de los significados de la raíz de la palabra futuro es “hacer nuevo”, es decir, hacer algo distinto, algo diferente a lo que se hace y que aún no se ha hecho, pero que se piensa hacer. Supongamos ahora que una persona hace las cosas siempre de la misma manera, esto es, sin variación alguna en su modo de actuar. Pensemos en el aforismo que dice; “como pienses, así sentirás y así actuarás”. Si esa persona hace las cosas siempre de la misma manera, eso significa que piensa siempre de la misma manera, que siente siempre de la misma manera y que también actúa siempre de la misma manera. Por consiguiente, es imposible que esa persona pueda tener un “hacer nuevo”, pues como es bien sabido en Física, “a una acción igual corresponde siempre una reacción igual”. De acuerdo con este aforismo entonces, para poder hacer algo nuevo, es preciso primero pensar de una manera nueva, para poder sentir de una manera nueva y, por extensión, poder actuar también de una manera nueva. Y aquí llegamos a un punto importantísimo y es qué, el futuro de un hombre no reside como comúnmente se cree en el mero transcurso del Tiempo visible. Su futuro real es psicológico, y reside en el cambio de su manera de pensar, sentir y actuar. Esto nos lleva a pensar en la recurrencia y en la posible evolución del hombre. La recurrencia es una ley cósmica, es decir, una ley obligatoria, y lo es, porque la recurrencia es un proceso de mantenimiento del ordenamiento general de las cosas sin el cual nada existiría ó, para decirlo con más propiedad, la recurrencia es el modo de existencia de la eternidad. Por acción de esta ley, todo cuanto existe está obligado a manifestarse nuevamente en la dimensión del tiempo visible, y esto quiere decir que estamos obligados a nacer de nuevo en el plano de lo fenoménico. Pero, si bien debemos recurrir físicamente y en las mismas circunstancias, no obstante, no estamos obligados a recurrir nuestro modo de pensar, sentir y actuar. Si logramos un cambio en ese sentido ahora, es decir, en la presente recurrencia, y nos llevamos ese cambio en aquella parte de nosotros que en este Trabajo llamamos esencia y cuya materialidad, por ser parte de la materia estelar, es eterna indestructible e inmortal, aunque nazcamos otra vez de los mismos padres y en el mismo tiempo, nuestra vida ya no será de la misma manera en que fue en la recurrencia actual. Es en esta excepción a la regla general donde reside nuestra posibilidad de evolución.
Ahora veamos. En todos los rayos de creación del universo, incluido el nuestro, muchas partes del proceso de la recurrencia proceden mecánicamente simplemente porque funcionan bien y ningún cambio es necesario en ellas. Pero para que estas partes mecánicas continúen funcionando correctamente, es necesaria también la participación de una atención consciente que controle su correcto funcionamiento en los diferentes niveles de cada rayo. Como nos enseña este sistema, la única parte de la vida orgánica que puede evolucionar es el hombre. Pero esta posible evolución, no es, por decirlo así, un regalo de los dioses. Todo tiene su precio. Si se recibe algo, se debe dar algo. Es la ley de la Retribución. La evolución, en el sentido del Trabajo, es buena para el hombre y éste, tiene el derecho a disfrutar de ella, pero de toda la evolución posible que el hombre pueda obtener para sí un diezmo de esa evolución, es para el rayo de creación, y ese diezmo está constituido por su participación consciente en el mantenimiento del ordenamiento general de las cosas en el nivel que le corresponde en el rayo de creación, esto es, en el nivel Tierra-Luna. Al mismo tiempo, y pese a que el hombre no está obligado a recurrir su psicología mecánica dentro de la recurrencia mecánica, tampoco está obligado a evolucionar. Puede permanecer tal y como la vida de una época cultural dada lo ha formado a través de una educación masiva. Pero debe saber que si rechaza dicha posibilidad, no sólo no obtendrá nada nuevo de la vida, sino que en cada fin de recurrencia perderá todo lo que obtuvo de ella pues no podrá retener lo obtenido y continuar desarrollándolo en la próxima. Por eso, y en tanto continuemos creyendo que mañana será diferente, sin conocimiento y sin esfuerzos sostenidos de nuestra parte, nunca tendremos un “hacer nuevo”, ni en esta recurrencia ni en la próxima ni en ninguna otra.


     

martes, 3 de febrero de 2015

OPORTUNIDADES

Este conocimiento, que se transmite desde tiempos inmemoriales de la historia, continúa intacto.  Transmitido por aquellos que lo practicaron e hicieron ´hechos´ y recomendaron ciertos métodos. Como cualquier conocimiento con respecto a artes, oficios y profesiones lleva un tiempo largo de estudio, si pretenden comprender todo inmediatamente no tardarán el aparecer los ´Yoes´ que creerán que es ´una cosa mas´, ´algo parecido a esto o aquello´, observen internamente lo que se opone a estas ideas y llegarán a la conclusión que ´sin esfuerzos´ y ´mas esfuerzos´ no podrán obtener nada.
Esta la oportunidad de comenzar un verdadero Trabajo sobre sí, que puedan conocer los mecanismos por los cuales el Sr Grdjieff decía ´un hombre solo no puede hacer nada´.
Álguien debe ´darles´ lo que haya comprendido,
 siempre fue así.
Piensen si por ustedes mismos podrían haber pensado alguna de estas grandes ideas y si son de la misma clase que las de la ´cultura de masas´ que hemos heredado.



jueves, 24 de julio de 2014

UNA ESCUELA

 Gupos de trabajo ´práctico´ en Argentina

 - Sistema de estudio a DISTANCIA -

Estamos tratando de conformar Círculos de Lectores del Cuarto Camino en distintas ciudades del interior, es una manera de acercarnos aquellos que compartimos esta gran enseñanza.

Contáctese con nosotros a:  unaescuela4@gmail.com

jueves, 17 de julio de 2014

Tiempo y dedicación al estudio del sistema

Las personas que quieran llevarso consigo ´algo´ de este conocimiento deberán contar con una buena cantidad de tiempo diario para la lectura, resumen y estudio de los libros y del sistema en general. 
Si no les gusta leer deberá gustarles por un tiempo hacerlo. 
Si les gusta leer pero lo hacen mecánicamente como leen diarios no comprenderán nada, 
por lo tanto, la lectura pausada y en fragmentos es lo mas recomendable, 
tratando de comprender algo de todo lo escrito con atención dirigida.
...algún pequeño pero deseoso de despertar ´Yo´ puede volverse muy útil para comenzar a buscar una escuela.