martes, 24 de abril de 2018

Actitudes mentales silenciosas



Ciertas actitudes mentales o puntos de vista obran directamente sobre el centro emocional sin diálogo perceptible, es decir, sin charla interior y por eso, no registrable por la observación directa. 

Una actitud de esta clase actúa en la mente sin palabras, y actúa sin palabras, porque se adquirió no por lo que se escuchó, sino por lo que se vio.

Estas actitudes están relacionadas con las primeras impresiones recibidas en etapas tempranas de la vida.

Dichas impresiones no incluyen prácticamente registro alguno de palabras, pues aunque un niño, digamos, de tres a 4 años de edad, escuche palabras, al escucharlas antes de haber accedido a algún nivel de educación escolástica, éstas no tienen todavía un significado preciso para él.

Debido a esto, en esas primeras etapas de la vida, la impresión de un evento se graba en la mente de un niño principalmente por lo que éste ve y no por lo que escucha, y esto significa que muchas de nuestras actitudes de aprobación o desaprobación hacia determinados eventos, se han establecido en nuestras mentes en la forma de imágenes visuales.

El significado que esta categoría de actitudes mentales confiere a un evento no se oye internamente, y no se oye, porque el significado de una imagen se transmite y se capta, por así decirlo, por lectura  y no por audición.

Esta es la razón por la que esta clase de actitudes mentales no se manifiestan por charla interior y no pueden ser registradas por observación de su diálogo.

Pero hay una manera de registrarlas y es por los estados desagradables que inducen. Si se siente que se está en un mal estado interno sin diálogo perceptible eso es suficiente para saber que viene de un punto de vista de desaprobación que no usa palabras para que uno sienta rechazo emocional hacia algo que alguien hace, pero que consigue lo mismo mostrándonos un cartel que dice, por ejemplo;esto es intolerable”.

Debemos tomar nota de aquellos eventos que instantáneamente nos hacen sentir fuertes rechazos emocionales sin que haya diálogo en nuestras mentes registrable por la observación. Aquí es preciso señalar qué, para nosotros, los eventos que pueden llegar a suscitarnos emociones negativas están relacionados principalmente con lo que las otras personas hacen o dicen. En este caso y como no hay diálogo interior de desaprobación, las emociones negativas están relacionadas con lo que se ve que las personas hacen y no con lo que dicen.
Podemos estar seguros que se trata del actuar en nuestra mente de una actitud de esta clase.





jueves, 21 de diciembre de 2017

Una cuestión de puntos de vista

Vivimos encadenados a una memoria sufriente, a una memoria colmada de recuerdos desagradables por la forma en que fuimos tratados por otros en la vida. Necesitamos crear en nuestras mentes nuevas actitudes mentales para poder liberarnos del sufrimiento innecesario inducido en el centro emocional por las actitudes mentales equivocadas con las que hemos sido educados desde la niñez y con las cuáles hemos juzgado los siempre reiterados eventos de la vida ordinaria. Nuestra memoria de lo que nos sucede y en particular, de lo que nos ha sucedido, es la memoria de ciertos puntos de vista, en su mayoría equivocados, tanto sobre nosotros mismos como sobre los demás, y toda memoria basada en puntos de vista equivocados no es otra cosa que imagina­ción. Imaginar es pensar desde puntos de vista equivocados. Los puntos de vista son juicios o criterios de aprobación o desaprobación que por considerarlos como propios y no como adquiridos, se ha pensado constantemente desde ellos y así se han cristalizado, esto es, se han vuelto permanentes en la mente. El Yo Imaginario es un conjunto de puntos de vista que constituyen una visión general de la vida enteramente imaginaria, es decir, una visión inexacta, y por lo tanto, falsa e ilusoria. Esta particular visión domina la mente y nos hace ver las cosas siempre desde un mismo ángulo, desde una misma perspectiva. Nuestra tragedia es que por no tener conciencia de que hemos nacido sin puntos de vista de ninguna clase, y que los que tenemos son todos adquiridos, encontramos natural pensar desde ellos y por eso, sin prestar jamás la menor atención al significado de lo que nos dicen. Mientras juzguemos la vida desde ellos, no importa adonde vayamos ni lo que hagamos; seguiremos obteniendo la misma respuesta equivocada de la vida porque no podremos escapar de la recurrencia de nuestras reacciones fundadas en esos puntos de vista, ni tampoco de su imaginaria “memoria de vida”. En este Trabajo solemos conversar a veces sobre la idea de la recurrencia. Por lo general, se la considera más bien una idea filosófica. Sin embargo, sin que lo advirtamos, nuestra propia existencia cotidiana es una perfecta analogía de la recurrencia, de un constante retorno al mismo punto de partida. En efecto; los mismos acontecimientos, los mismos eventos, se suceden día tras día en nuestras vidas, y siempre, día tras día, los puntos de vista adquiridos son los que se encargan de someterlos a juicio por nosotros, y hacen que reaccionemos, emocional y motrizmente, siempre de la misma recurrente manera, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. En este sistema se dice que es posible salir del círculo de la recurrencia; hay que entender a qué se refiere. No podemos salir de la recurrencia porque la recurrencia es el modo de existencia de la eternidad y es obligatoria, pero dentro de esa recurrencia obligatoria, podemos salir de una recurrencia que no es obligatoria; la recurrencia de nuestra psicología mecánicamente adquirida.


Lo que nos gobierna



Ni el sexo, ni el dinero, ni las emociones negativas, es lo que gobierna a los hombres.

Lo que realmente gobierna a los hombres son los puntos de vista con los cuáles juzgan las cosas.

Si estudiamos la Historia ¿Qué vemos? Vemos una sucesión de conspiraciones, conjuras, revoluciones y guerras.

Pues bien, todo ese horror no ha sido causado por las emociones negativas, sino por la causa de las emociones negativas, es decir, por los puntos de vista equivocados que justifican las conspiraciones, las conjuras, las revoluciones y las guerras.

En otra escala, si estudiamos la vida cotidiana ¿Qué vemos? Vemos exactamente lo mismo que vemos en la Historia; una sucesión de malos entendidos, discusiones, desacuerdos, peleas, recriminaciones, ofensas, resentimientos, deseos de venganza, en suma, guerras.

Pero al igual que en la Historia podemos entender que la causa de toda esa violencia no reside en última instancia en las emociones negativas, sino en los puntos de vista equivocados y por lo tanto negativos con qué, generalmente, nos juzgamos los unos a los otros. 

Si queremos comprobar si estos puntos de vista son equivocados y negativos, basta observar cómo están las cosas hoy en día.

Si los puntos de vista fuesen los correctos, los resultados serían correctos.

Tanto lo negativo de la Historia como lo negativo de la vida cotidiana tiene su raíz en los puntos de vista con que se juzgan las cosas.

De allí se deriva toda la consideración interna y el constante hacernos cargos los unos a los otros.

Todos los dramas, todas las tragedias de la vida tienen esta misma causa.

Mientras los puntos de vista que han determinado los acontecimientos de la Historia continúen gobernando nuestras mentes, en nuestra cotidianeidad todo continuará aconteciendo tal y cómo ha acontecido en la Historia.

Por consiguiente, si la mente no cambia, es decir, si los puntos de vista equivocados no son cambiados por puntos de vista correctos, nada cambiará; absolutamente nada.

Ver esto, convencerse de su realidad y recordarlo todo el tiempo es algo que puede cambiar la mente de un hombre hasta sus mismos cimientos.








martes, 19 de diciembre de 2017

El conocimiento esotérico y los hombres que lo transmiten

Puede decirse que prácticamente todas las personas interesadas en encontrar un sentido diferente de la vida, han leído o escuchado alguna vez acerca de la existencia de sociedades secretas ubicadas en remotos lugares de la Tierra.

De acuerdo con cierta Tradición, en estas sociedades se conservan en bibliotecas ocultas todos los secretos del Antiguo Conocimiento.

En esos lugares, apartados de la sociedad humana residen y viven los hombres que poseen y guardan este conocimiento.

Esta forma de pensar es otra demostración de lo que es una manera equivocada de pensar.

No obstante, es perfectamente posible que tales sociedades existan.

Igualmente, no hay nada objetable en la idea de que en este mundo puedan existir hombres que posean un saber mucho más grande que el saber comúnmente aceptado.

Pero el esoterismo es algo mucho más concreto y objetivo que la idea de las sociedades secretas y de las bibliotecas ocultas.

Los hombres que poseen un conocimiento superior no necesitan esconderse en cuevas, en selvas o en desiertos.

No necesitan ocultarse en monasterios, ni en milenarios templos o en sombríos conventos.

Pueden residir y vivir en cualquier lugar del mundo.

Es más probable encontrarlos en las grandes ciudades que en apartadas regiones de la Tierra porque el verdadero esoterismo está siempre cerca de los hombres y jamás alejado de ellos.

Por la propia naturaleza de sus ideas tiene que estar siempre allí donde estén los problemas de la vida y por eso está siempre próximo a la vida.

Es muy interesante recordar cómo se entró en contacto con las ideas de esta enseñanza, es decir, en qué forma existía cuando se la encontró y en cual lugar se la encontró.

Es seguro que habrá una coincidencia general acerca de que no se la encontró en ninguna de las formas descritas, ni en ninguno de los lugares mencionados.








domingo, 20 de agosto de 2017

La unidad del conocimiento y el ser

                                            
En un hombre que busca desarrollarse, la adquisición de conocimiento no basta. Tiene que trabajar al mismo tiempo sobre su ser. El conocimiento y el ser deben acrecentarse en proporciones iguales.

Un crecimiento desproporcionado del conocimiento respecto del ser o un crecimiento desproporcionado del ser respecto del conocimiento, no sirve.

En el primer caso, nos hallamos ante un hombre que sabe mucho, pero que no puede hacer nada o hacer muy poco con lo que sabe.

En el segundo, tenemos un hombre que puede hacer mucho, pero que no sabe nada o sabe muy poco.

De modo que el primero necesita la práctica de lo que sabe y el segundo necesita del conocimiento para poder hacer. Así pues, es necesario que el conocimiento y el ser se desarrollen juntos.

Tanto el conocimiento como el ser, por sí solos, no pueden proporcionar una adecuada comprensión, pues la comprensión es el producto de un desarrollo conjunto del saber y del ser.

Aumentar el conocimiento implica un progreso que va de lo relativo a lo absoluto, de lo particular a lo general, de lo subjetivo a lo objetivo.

Aumentar el ser significa un cambio ascendente en los estados interiores, espirituales o psicológicos del hombre. Este cambio posible tiene que provenir de un conocimiento destinado a tal finalidad y el hombre debe experimentar en sí mismo tanto los detalles como la totalidad de ese conocimiento. El saber ordinario no relaciona lo que conoce. Es el saber de un extremo unido a la ignorancia del otro.

Por así decirlo, conoce el bosque, pero no conoce los árboles o conoce los árboles, pero no conoce el bosque. Es un saber parcial. Un verdadero conocimiento no se limita a conocer el detalle de algo; busca relacionar la ubicación, la función y el significado de ese detalle dentro de una totalidad. Por este Trabajo, un hombre, sea varón o mujer, puede llegar a conocer el lugar que ocupa en la totalidad de la vida, su función y su significado y este hecho incuestionablemente cambiará su ser.

En el estado actual de su ser, las perspectivas del hombre son limitadísimas, pues aunque un hombre conozca todo el universo, sino se conoce a sí mismo, no completa el círculo del significado de su vida.

Este Trabajo da conocimiento sobre muchas cosas que pueden permitir alcanzar el conocimiento de sí. Si se hace el esfuerzo de verificarlas por la práctica, se tendrá no sólo el conocimiento de lo que enseña, sino también el sentimiento y la sensación de lo que enseña y eso es conocimiento real, pero si solamente se escucha lo que dice o se lee sobre lo que dice y no se lo experimenta sobre uno mismo, será sólo palabras en la mente.

La comprensión es el resultado de la experimentación concreta de lo que se conoce. Por ejemplo, conocemos que estamos controlados por una educación basada en la ignorancia y la superstición; es necesario reeducarnos; sabemos que no son las cosas las que nos lastiman, sino las ideas que tenemos sobre ellas; debemos reemplazarlas por otras; sabemos que podemos ser más libres; entonces seamos más libres.      

¿Qué es el ser? Para definirlo de la manera más simple, el Ser es la manera de pensar, sentir y actuar de cada uno en relación a los eventos que acontecen en la vida.

Cambiar el ser es cambiar esto y para eso debe estarse en contacto con un sistema que posibilite tal cambio.

Cuando un conocimiento actúa sobre el ser, el ser crece, y cuando el ser crece, el conocimiento crece también.









Las dificultades sobre las que hay que trabajar

                              
Todos los que estudian este sistema deben encontrar aquello que les obstaculiza la vida y no lo que obstaculiza la vida de los demás.

Se pueden observar las dificultades de los demás para ver que esas dificultades les hacen un gran daño, pero no puede esperarse mucho de eso.

El Trabajo debe centrarse en uno mismo porque no se puede trabajar por otros.

En este camino se trabaja para las propias metas personales, del mismo modo que en la vida ordinaria se trabaja para las propias metas personales y en este sentido, entre la vida y el Cuarto Camino, no hay ninguna diferencia.

Los logros del Trabajo se constatan en la vida habitual, en la relación con las personas y con el trabajo que se realiza en la vida habitual.

Dividirlo todo en cosas de la vida corriente y cosas del sistema es pensar formativamente.

Este Trabajo no se puede aplicar en ninguna otra parte que no sea en la vida y en ninguna otra cosa que no sea la relación con las personas.

Este Trabajo es para ser mejores en la vida. No es para huir de la vida. Es para desarrollarse y crecer en la vida y muchas veces, a pesar de la vida.

Es preciso concentrarse en resolver esas dificultades cotidianas, esas dificultades que se trasladan sin resolución de un día a otro, de una semana a otra, de un mes a otro, de un año a otro.

No me refiero a dificultades de naturaleza externa, sino a dificultades internas que son la causa de las dificultades externas; puntos de vista prejuiciosos, rechazos personales, buscar siempre la causa de las propias dificultades en los demás y no en la propia ignorancia o desconocimiento de qué es posible y qué no es posible.

Las dificultades del trabajo sobre sí pueden dividirse de modo general en cuatro grupos bien definidos.

1)-Las emociones negativas.

2)-La imaginación.

3)-El pensar mecánico

4)-la charla mecánica. 

Uno de los aspectos más notables de las emociones negativas, es el hecho de que mucha gente crea que el sufrimiento que se deriva de ellas le es mandado como expiación o corrección.

Las emociones negativas son un fenómeno distorsionador de la realidad y hacen que las personas fluctúen constantemente entre la realidad y la imaginación.

El estudio de las emociones negativas, un pensar correcto sobre ellas, el descubrimiento de cual es la emoción negativa preferida, su no expresión y el estudio y práctica de técnicas de no identificación, son prioritarias para quienes aspiran a una posible evolución de sí.
Es muy común que cuando las personas se enteran por este sistema que es posible no tener más emociones negativas, se alarmen pensando que eso significa la muerte de toda su vida emocional.

En realidad no es así.

La idea de la supresión de las emociones negativas es precisamente llegar a tener una verdadera vida emocional pues no tenemos una vida emocional propia. Todo lo que tenemos es una imitación de vida emocional.

Respecto a la no expresión de las emociones negativas, algunos creen que es represión. Esto no es así. La represión se hace por miedo a las consecuencias externas. La no expresión no se hace por miedo sino con fines prácticos.

Si no creamos alguna resistencia a su expresión no podremos observarlas, esto es, sentir sus efectos, sentir lo dañinas que son, sentir que no hay en ellas nada noble ni sano y que sólo pueden destruir. Por otra parte, si no logran expresarse eso las debilita.

Otra de las creencias más marcadas en la gente es aquella que define a la ira, el odio o los celos como las más temibles emociones negativas.

Esta forma de pensar es un error. La manera más conveniente de definir la peligrosidad de ciertas emociones negativas es por el nivel de identificación que causan.

Para algunas personas la peor puede ser la autocompasión, para otra puede ser la autojustificación y para otra puede ser una fuerte inclinación a luchar por la justicia o contra las injusticias.

El descubrimiento de aquella emoción negativa que se experimenta con especial intensidad y mayor grado de identificación suele ser una pista valiosísima para el hallazgo del rasgo principal de la falsa personalidad.   

La imaginación es una de las actividades más mecánicas de nuestra vida interior. Contrariamente a lo que suele suponerse, la imaginación es un proceso del pensar que se efectúa por sí sólo. No es deliberado. Es algo que sucede.

De hecho,  paraliza toda iniciativa real pues las personas suelen satisfacerse solamente con imaginar que las llevan a cabo.

La imaginación juega un papel importantísimo en nuestra vida porque le concedemos carácter de realidad.

No me refiero a la imaginación placentera la cual puede comprenderse hasta cierto punto, sino a la imaginación que conduce a la negatividad. Por ejemplo, torturarse con la anticipación de todo tipo de posibles adversidades y desgracias; accidentes, enfermedades o muerte de uno mismo o de otras personas y muy especialmente las formas de imaginación que llevan a suponer que algo es real en uno y en los demás aún cuando no sea real ni en los demás ni en uno mismo.

Un verdadero pensar demanda separar lo ilusorio de lo real; significa conocer tanto las causas como los efectos. Imaginar es pensar que lo ilusorio puede concretarse en la realidad y, como ya se ha dicho, generalmente las personas se satisfacen con imaginar que algo puede ser y no lo llevan a la práctica.

Si pudieran llevarlo a la práctica eso sería muy bueno porque les demostraría que eso que imaginan no es posible, pero esto es algo que sucede muy raras veces. Algunos hábitos adquiridos propenden mucho a la imaginación.

La pereza, como rasgo principal, suele ser causa de emociones negativas particularmente indeseables. El estudio de estas formas de imaginación negativa en uno mismo es un aspecto importantísimo del trabajo personal.

Luego está el pensar mecánico y la charla mecánica. Es muy importante hallar algunos modelos de pensar mecánico en uno mismo y conservarlos en la memoria así será más fácil distinguirlos en los momentos en que se los descubra. Pensar mecánicamente es pensar por pensar, pensar sin finalidad alguna.

Otra de las características de la parte mecánica del centro intelectual es que trabaja siempre desde la oposición. Si el Trabajo dice que el hombre es una máquina, pero que puede dejar de ser una máquina, el aparato formativo o pensar mecánico, se levantará contra eso diciendo que no es posible porque una máquina no puede dejar de ser una máquina.

Si el Trabajo dice que el hombre puede desarrollar la conciencia, se levantará diciendo que eso es una contradicción puesto que el Trabajo también dice que el hombre no tiene conciencia.

Si el Trabajo dice que el hombre no conoce la verdad y luego dice que debe conocer la mentira, el aparato formativo se levantará diciendo que si el hombre no conoce la verdad no puede conocer la mentira y así sucesivamente.

Esta es una función equivocada muy interesante en el estudio de la parte mecánica del centro intelectual pues parece que hubiese sido formada para definir como pensar inteligente sólo al pensar que se opone.

La charla mecánica es, sencillamente, charlar por charlar; las últimas novedades sobre la moda, los deportes, la política, el costo de la vida, las comidas, las bebidas, los viajes, los autos, los programas de televisión, el cine, los perros, los gatos, etc.

Otra característica de la charla mecánica es que se expresa por clisés, por frases hechas y por opiniones adquiridas de cualquier parte.

Una muy buena oportunidad para trabajar con la charla mecánica son precisamente las reuniones con abundante charla mecánica.

En vez de charlar sólo por charlar, uno puede hacerse charlar, es decir, estar consciente de que está charlando. De ese modo evita la identificación y hasta puede aprender algo que no sabía, como una buena receta de cocina o donde conseguir ropa de calidad a buen precio.

El Trabajo en estas líneas conduce al cambio del ser. El cambio del ser propiamente dicho, significa tornarnos concientes de lo que antes no estábamos concientes. Por así decirlo, tiene que ver con cierto darse cuenta. Pero existe una enorme distancia entre el darse cuenta y las palabras.

Las palabras, si bien son necesarias, son formulaciones, enunciaciones intelectuales. El darse cuenta es sentimiento.

Una vez que uno se da cuenta de que algo es cierto, eso se vuelve emocional, y cuando algo en uno se vuelve emocional, ya no se necesita de las palabras para recordarlo.

Por último, es preciso tener presente que sólo por la práctica de todo lo que el sistema enseña se puede alcanzar el desarrollo de la conciencia y en este sistema ser práctico significa observar y estudiar lo que es más mecánico en uno mismo para cambiar esa mecanicidad por un pensar, sentir y actuar más concientes en las diferentes circunstancias de la vida.  










Las Octavas, la Expansión, la Diferenciación y La ley de Siete


Una octava es una sucesión de acontecimientos. Si se relaciona una sucesión de acontecimientos con la escala musical, esta escala nos muestra que dicha sucesión empieza en un Do y llega hasta otro Do.

En toda octava intervienen dos factores; la expansión y la diferenciación.

Supongamos que uno comienza a hacer algo, un estudio o un trabajo. Busca expandir, extender, ampliar su conocimiento o su actividad, pero en esta expansión, tanto en el conocimiento como en la actividad, intervienen diferentes facetas del conocimiento y diferentes facetas de la actividad.

Por ejemplo, si uno se inicia en el conocimiento de la Medicina, tiene que estudiar una gran variedad de temas qué, aunque están todos relacionados con la Medicina, son muy disímiles entre sí.

No puede estudiar uno y desechar los demás.

Si trabaja como mecánico de automóviles, debe conocer todas las partes de un motor y sus diferentes relaciones. No puede estudiar sólo una parte.

Naturalmente, tanto en la Medicina como en la Mecánica uno puede luego especializarse, pero primero deberá tener una apreciación del conjunto de aquello que estudia.

Cuando uno estudia o trabaja, pone en acción cierta fuerza, cierta energía.

 La energía comienza enfrentando obstáculos y se expande superándolos, de lo contrario, no sería energía.

Pero esta energía puede hallarse en un momento dado frente a un obstáculo qué, para poder superarlo, necesita potenciarse a sí misma de cierto modo.

Nuevamente, supongamos que estudiamos Medicina.

Desde el momento en que comenzamos vamos bien hasta dos o tres materias, pero aparece una cuarta materia de Medicina que no despierta nuestro interés con la misma intensidad que las anteriores.

Se produce entonces una detención de la energía en la octava del estudio de la Medicina.

En este punto, hace falta un incremento de energía.

Ese incremento de energía puede obtenerse, por ejemplo, mediante el recuerdo emocional del objetivo, esto es, diplomarse en Medicina.

Si el recuerdo es lo suficientemente intenso, la energía necesaria para superar el obstáculo aumenta y se puede continuar el desarrollo de la octava de la Medicina.

Este es un ejemplo de la ley de siete. Cada cual puede encontrar otros. En este punto, es preciso entender algo; la ley de siete no crea obstáculos porque si.

De no existir la ley de siete por la cuál en una octava se producen dos detenciones, toda energía se extendería indefinidamente permaneciendo siempre igual a sí misma, esto es, sin posibilidad de desarrollo y sin desarrollo una energía es una posibilidad de caos en el ordenamiento general de las leyes que rigen el universo.

Si se puede relacionar todo esto con el estudio o actividad que se esté desarrollando en la vida, pueden obtenerse conclusiones muy interesantes por su practicidad.

También en los esfuerzos por comprendernos a nosotros mismos y a nuestros semejantes.

Pero, claro está, esto es algo que debe comprobarse por propia experiencia y comprensión.


         

Metodologías para la práctica del Recuerdo de Sí

En los primeros intentos del recuerdo de sí, hay varios factores a tener en cuenta.

Primero, en cualquier cosa que se esté haciendo, es preciso tratar de darse cuenta que es uno el que la está haciendo.

Segundo, es también darse cuenta que no se está haciendo algo que se tendría que hacer.

Tercero, que se está haciendo algo que no se tendría que hacer. Si se intenta esto constantemente, dará excelentes resultados.

En los momentos de tranquilidad, se puede pensar en aquellas cosas que se han descubierto de uno mismo por medio de la observación y el estudio, cosas de las que uno quiere librarse.
Esta es una gran ayuda para recordarse.

 El darse cuenta, cada vez más claramente, que ni uno mismo ni los otros se recuerdan, es un procedimiento que llevará al recuerdo de sí mejor que de cualquier otro modo.

Es importante tratar de observar cómo pasa uno su tiempo cuando no está en sus actividades habituales. Si se va a visitar a parientes o amigos, al regresar a su casa, uno puede preguntarse si se recordó a sí mismo mientras estuvo de visita.

Por ejemplo, si en algún momento percibió que estaba allí. Esto es estudio práctico, es decir, en los hechos. Al intentar recordarse constantemente a sí mismo, en algún momento se alcanza un nivel de recuerdo más profundo: el recuerdo emocional de sí.

Entonces se advierte que la consciencia de sí no necesita del pensamiento, que uno se vuelve consciente sin pensamiento; sólo sentimiento.

No obstante esto, después uno puede pensar sobre cualquier cosa que le interese.

Los esfuerzos por recordarse nunca se pierden; por el contrario, se acumulan.

Esta acumulación hará que cuando uno esté enteramente identificado y perdido para el nuevo sí mismo, pueda apartarse y controlarse.

La consciencia de sí o recuerdo de sí, afecta a todos los centros porque los ubica en sus partes intelectuales.