jueves, 2 de julio de 2015

Algo para pensar



Todas las emociones negativas, sean violentas o depresivas, se basan en puntos de vista que las justifican intelectualmente. Si un punto de vista en nuestro intelecto justifica las emociones negativas, nuestra parte emocional también justificará experimentarlas y las expresará a través de nuestro centro motor con palabras y gestos.

Sin justificación las emociones negativas no pueden existir.

El más poderoso punto de vista para la justificación de las emociones negativas es el punto de vista que juzga que las personas son conscientes y que si hacen el mal lo hacen conscientemente.

Cuando uno se identifica con este punto de vista piensa, y luego siente, que las personas experimentan un placer consciente en hacer el mal.

Este pensamiento y sentimiento de que las personas experimentan un placer consciente en hacer el mal es la causa de la justificación de experimentar emociones negativas.

Si yo acepto en mi mente el punto de vista de que una persona es conscientemente desconsiderada conmigo, justificaré sufrir por su desconsideración y también, hacerle sufrir por su desconsideración.

Toda justificación para sufrir y hacer sufrir se basa en este punto de vista.

Detener al principio y eventualmente aniquilar este punto de vista en nuestra mente es el objetivo del Trabajo pues de su destrucción depende la posibilidad real de un cambio de sí.

La mente formativa opone objeciones a este concepto del Trabajo. Plantea que si aceptamos la idea de que el mal no puede hacerse conscientemente eso puede llevarnos a convertirnos en tontos que aceptarán pasivamente todo el mal que se les haga.

De ningún modo esto es cierto. Si bien este Trabajo dice que no puede culparse a las personas por el mal que nos hacen eso no significa que debamos soportarlo sin hacer nada al respecto.

Si ciertas personas con las cuáles estamos relacionados se han cristalizado en el peor lado de sí mismas y eso hace que nuestra relación con ellas se vuelva un obstáculo para nuestro desarrollo debemos apartarnos de esas personas, pero haciéndolo sin juzgarlos conscientes del mal que hacen.

Decir que esas personas pueden volverse un obstáculo para nuestro desarrollo es un modo de decirlo. La verdadera razón es que si nos relacionamos con esta clase de personas corremos el riesgo de infectarnos, psicológicamente hablando, de su tendencia a vivir constantemente con emociones negativas.

De modo que si debemos apartarnos de esta clase de personas lo debemos hacer dejándolas libres para que sigan siendo como la vida en el sueño las ha hecho, sin criticarlas ni condenarlas, pero plenamente conscientes de que ellas van en una dirección que no es la nuestra.

Como Cristo dijo: “para esto he venido yo a este mundo. Para que aquellos que quieren ver, vean, y para que aquellos que no quieren ver, ciegos se queden”.

Como  dice el título de este apunte, esto es algo para pensar.


        





   


Hoy decidí ponerme a pensar sobre la consideración interna

Hoy decidí ponerme a pensar sobre la consideración interna

La consideración interna tiene que ver con lo que los otros puedan pensar de mí, de la forma en que me tratan, si me valoran, si me tienen en cuenta o no. Todo esto me hace vivir en un estado de constante tensión, de miedo a ser desaprobado, a ser rechazado.

Pero ¿Por qué le presto tanta atención a esto? ¿Por qué es tan importante para mí que los demás me valoren, que me tengan en cuenta?

Yo necesito una respuesta, la necesito porque esto me hace vivir una vida horrible y de hecho, no me deja vivir. Es más, yo quiero una respuesta. Para este fin, debo comenzar por alguna parte.

Comenzaré por el hecho, fácilmente comprobable, de que he nacido sin consideración interna.

Me parece que aquí tengo una pista importantísima. Nací sin consideración interna.

Pero si nací sin ella ¿Por qué ahora la tengo? Voy a ver si puedo continuar con esta investigación.

Todo cuanto sé me fue enseñado. Me enseñaron a caminar en posición erecta, me enseñaron a leer, a escribir y muchísimas cosas más que hoy son importantes para mi vida.

Pero vuelvo otra vez a la idea anterior. Yo nací sin consideración interna. Sin embargo hoy la tengo. No se bien cómo explicarlo, pero es como que  debo sufrir si no se me valora, es como que  debo rechazar no ser considerado, es como que debo sentir que eso es injusto.

Y ahora que lo pienso, si todo lo que se lo he aprendido porque me lo enseñaron, eso puede significar que la consideración interna me debe haber sido enseñada como se me enseñó a leer, a escribir, .etc.

Pero por más que me esfuerzo, no recuerdo que alguien me haya dicho; “Si no te tienen en cuenta, tienes que sentirte mal, sentirte ofendido y agraviado” o que me hayan dicho; “Tienes que odiar, tienes que detestar a los que no te valoren” o “Si no te toman en cuenta, debes deprimirte, sentirte triste y angustiado”. No. Decididamente no recuerdo que alguien me haya enseñado esto.

Sin embargo, de alguna manera me tienen que haber enseñado que ser considerado por los demás, ser valorado por los demás, tener la atención de los demás, era algo muy importante para mí.

Todavía no tengo la respuesta completa, pero estoy comenzando a sospechar que, tal vez, no me lo enseñaron directamente, sino indirectamente.  

Vuelvo a lo mismo. Yo nací sin consideración interna. Hoy la tengo. Si no me la enseñaron directamente, sino indirectamente. eso quizá quiere decir que yo tengo consideración interna y que la adquirí de quienes la tenían antes que yo.

Es posible que haya visto y oído que algunos se quejaban por que los habían tratado mal o por que no los valoraban y eso me convenció que ser considerado, ser valorado por los demás era muy importante y qué, en caso de no ser valorado ni considerado, tenía que sufrir por eso.

En verdad, no lo sé.

Pero ahora que hago esfuerzos por recordar, de lo que estoy seguro es que en las novelas, en las poesías, en las películas, todos los personajes de estas obras, sufrían porque no los trataban bien, o porque no los valoraban o porque los dejaban de lado y así de seguido. También estoy seguro de haber escuchado a mis amigos quejarse porque no los querían, porque no les tenían respeto o porque no los consideraban como ellos decían que se les debía considerar. A lo mejor, es por eso que yo siento que se me debe considerar, que se me debe valorar, que se me debe tener en cuenta.

Por ahora voy a dejar este asunto, pero volveré una y otra vez sobre él, hasta obtener una respuesta. 

De lo que estoy totalmente seguro es que yo nací sin consideración interna. Totalmente seguro.

De lo que también estoy totalmente seguro, es que no quiero más esto para mí.





martes, 30 de junio de 2015

Las bodas secretas

                                                 Las Bodas Secretas

En algunos escritos antiguos se dice que en todo varón hay una mujer y que en toda mujer hay un varón. Esto es algo que generalmente ha sido siempre muy mal entendido. 

¿Cuál es el varón en la mujer? Es su centro intelectual.
¿Cuál es la mujer en el varón? Es su centro emocional

La mujer siente mucho y piensa poco lo que siente, y el varón piensa mucho y siente poco lo que piensa.

Esto significa que la mujer tiene que aprender a pensar lo que siente y que el varón tiene que aprender a sentir lo que piensa.

Cuando el varón aprende a sentir lo que piensa, la mujer interior del varón (su centro emocional) se unirá con su centro intelectual  y serán uno.

Cuando la mujer aprende a pensar lo que siente, el varón interior de la mujer (su centro intelectual) se unirá con su centro emocional y serán uno.

Por eso se dice que el varón (el pensamiento) y la mujer (la emoción) se casarán y serán uno.

Este es el origen de la frase tan utilizada en las bodas “Lo que Dios ha unido la muerte no lo podrá separar”.

Por lo tanto, y basándonos siempre en este punto de vista, el significado de esta frase podría interpretarse de la siguiente forma:

“Lo que Dios (la enseñanza esotérica o Dios en la Tierra) ha unido (el pensamiento y la emoción) la muerte (las ideas equivocadas, las emociones negativas, en suma, la falsa personalidad) no lo podrá separar”.




viernes, 19 de junio de 2015

La Torre de Babel y el Diluvio Universal

La Torre de Babel y el Diluvio Universal

El mito del diluvio, bajo la forma de alegorías, nos habla de la caída de una civilización, de la destrucción de una cultura conocida en todos los mitos de los más diversos pueblos de la Tierra como La Edad de Oro en la cual los hombres tenían mejores medios de vida y también mejores armas. La causa de su desaparición fue una gran inundación. El relato bíblico, que bebe de las mismas fuentes que otros relatos similares, nos dice que las aguas inundaron la Tierra. Por lo general, esto es tomado literalmente. Pero, en el lenguaje de las parábolas, las aguas representan la violencia. Esto significa que la Tierra se inundó, no de aguas literales, sino que se inundó de violencia. El relato continúa diciendo que la Tierra se llenó de violencia por causa de los hombres, es decir, que la violencia se originó en los hombres, que los hombres se inundaron interiormente de ideas y emociones de violencia.
La narración nos dice que cuando las aguas alcanzaron su punto máximo de crecida, comenzó a llover. Esto también suele tomarse al pie de la letra. Lo que el relato nos comunica es qué, cuando la violencia alcanzó en los hombres un punto máximo de crecida interior o psicológica, esa violencia se manifestó externamente. Nos sugiere que los hombres, o tal vez, algunos hombres, pasaron de las ideas a los hechos.
Es entonces cuando comienza a llover. El comienzo de la lluvia es el comienzo de la exteriorización de la violencia interior, el momento en que la violencia comienza a llover sobre la Tierra y por consiguiente sobre todos sus habitantes. La lluvia simboliza la guerra que llueve sobre la humanidad. En el trasfondo de esta narración, la leyenda de Noé y el Arca, simboliza a un grupo reducido de hombres que de acuerdo a un plan preparado con la debida antelación, escapa a la destrucción general y salva de alguna manera lo que es valioso para transmitirlo nuevamente a la humanidad una vez que la destrucción haya cesado.  

En la narración de La Torre de Babel se nos informa que los hombres decidieron construir una torre que llegase hasta los cielos. Si aceptamos este relato literalmente, esto significa que los hombres o, nuevamente, algunos hombres, decidieron construir una torre literal. Pero, lo que en realidad se oculta tras esta alegoría es la historia de la construcción de una civilización que se va elevando gradualmente, esto es, tal y cómo se construye una torre ¿El objetivo? Crear una sociedad ideal en la Tierra basada en la organización social y el desarrollo de la ciencia. 
Durante cierto tiempo esta torre se va elevando más y más y cuando se vislumbra ya el final de su construcción, sucede algo; los hombres que construyen la torre dejan de entenderse entre sí. Se produce una división; unos quieren la culminación de ese ideal de una manera, y otros de otra manera. Comienzan las discrepancias, las oposiciones, la enemistad y el odio, y todo se torna violencia. Los constructores de la torre empiezan a matarse unos a otros y finalmente la torre se cae. 
Desde este punto de vista, los relatos de La Torre de Babel y el Diluvio universal se encuentran íntimamente relacionados y uno parece ser la causa del otro. Al mismo tiempo, ambas narraciones dejan entrever que el motivo de la destrucción de esa civilización fue que sus constructores desecharon, de entre los materiales que eligieron para la construcción de su torre, algo muy importante; un significado superior de la vida.
Otra conclusión particularmente interesante que surge de este relato es qué, lo que llamamos Prehistoria, no es el comienzo de la sociedad humana sino los restos de la antigua civilización científica y tecnológica, y los “Hombres de las cavernas”, simplemente los descendientes de aquellos que vivieron en la anterior cultura y que cayeron en un estado de barbarie y salvajismo.
Aunque al presente existen indicios sumamente relevantes de que hubo tal civilización, la ciencia oficial lo sigue negando, alegando que no se puede dar crédito a mitos y leyendas.


jueves, 18 de junio de 2015

LECTORES DE ESTE BLOG

Sistema de estudio A DISTANCIA
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Estamos en Argentina ( Pcia de Bs As )

El aparato formativo


El aparato formativo

La expresión aparato formativo, es una manera de señalar que la mente del hombre, por medio de un programa educativo, ha sido formada, configurada, para que procese la información establecida por esa educación sin conciencia alguna de su parte acerca de lo real o imaginario en el contenido de esa información, es decir, como un computador.

A través de los puntos de vista establecidos por la educación automática, un hombre es convertido en un duplicado, en un clon psicológico de quienes lo educaron. La verdadera clonación es psicológica. Lo que en la forma de este Trabajo se denomina hombre máquina, en el moderno lenguaje se denominaría androide.

Cada “yo” es un archivo que contiene información conductual automática, esto es, puntos de vista invariables y modos de reacción invariables. Desde etapas tempranas de la vida, un hombre es programado para que reaccione de manera automática ante cualquier evento, esto es, sin ser consciente de lo correcto o incorrecto de su reacción.

Esta reacción automática a todos los eventos de la vida sin tener en cuenta la naturaleza real de los eventos ante los que reacciona ni los efectos posteriores a su reacción, se  llama en este Trabajo, Ley del Accidente.

Pero hay una falla en esta programación; el hombre puede recordarse a sí mismo si se le enseña a hacerlo, porque el recuerdo de sí es un derecho natural del hombre.

El recuerdo de sí es el punto débil en la estructura de la falsa personalidad.



martes, 16 de junio de 2015

La enseñanza esotérica

La enseñanza esotérica

A todo lo largo de la historia conocida, y tras la fachada de las civilizaciones a las que esta historia se refiere, se encuentran huellas de la presencia de la enseñanza esotérica o Verbo, oculta bajo las diferentes formas que ella ha asumido en el transcurso de las edades. Estas huellas están presentes en antiguos manuscritos, en monumentos, en tradiciones orales, fábulas y mitos de los más diversos pueblos de la Tierra. Para todo hombre que es capaz de sentir algo del hondo significado de esta enseñanza, el descubrimiento de sus ideas en documentos escritos hace miles y miles de años, incluso por pueblos separados por grandes distancias geográficas y sin ninguna relación entre sí, es una experiencia de una sorprendente fuerza emocional.

Cualquiera que haya tenido la ocasión de la experiencia de este descubrimiento, dicha experiencia constituye una prueba incuestionable de que este sistema que estamos estudiando y cuyo entendimiento y comprensión nos esforzamos por alcanzar, tiene su  origen en una remotísima y desconocida etapa de la historia de la humanidad, historia que es mucho más extendida en el tiempo de lo que ordinariamente se acepta. 
Esto significa que este Trabajo no es un compendio de nuevas ideas concebidas por alguna mente brillante en este siglo o en el precedente, sino que es una adaptación a las peculiaridades de la cultura contemporánea, de un conocimiento que viene siendo impartido desde un remotísimo pasado, y que siempre ha transmitido una sola y misma idea; la idea de que en los hombres existen ciertas facultades interiores, espirituales o psicológicas qué, de ser desarrolladas, les permitiría alcanzar un bien mejor que aquel que tienen al presente. Pasando de maestros a discípulos destacados, esta enseñanza se ha transmitido de generación en generación a través de las edades. Algunos hombres han sentido la profundidad de su mensaje y la han tomado como guía de conducta para sus vidas. Otros la han ignorado y algunos hasta la han adulterado para que su mensaje no llegase a los hombres en su pureza original. En la larga cadena de las civilizaciones, hubo momentos en la historia en que esta enseñanza, como un río subterráneo, ha discurrido oculta a los ojos y oídos de los hombres. 
Fue en esos períodos históricos en que el más crudo materialismo trató por todos los medios a su disposición por hacerla desaparecer, pues esta enseñanza y sus ideas siempre han sido consideradas como indeseables por los poderes temporales del mundo. Hubo una época en que la humanidad era muy pequeña y las escuelas esotéricas eran muy grandes. Hoy las cosas han cambiado; la humanidad es muy grande y las escuelas son muy pequeñas. Pero pese a todas las adversidades, a todas las oposiciones, esta enseñanza continúa viva y ha mantenido encendida la lámpara de antigua luz de la eterna sabiduría para iluminar con ella las oscuras tinieblas interiores de  los hombres. 
Como se dice más arriba, algunos hombres, en esta época de barbarie tecnológica, de pérdida de todo sentido de lo superior, algunos la tomarán y otros la desecharán, pero eso no tiene importancia. Lo real, lo verdadero, es que el poder terrenal de los hombres por más grande que sea es, en el decir arcaico de este Trabajo, como la flor de la hierba pues “la  hierba se seca y la flor se cae, más la Palabra  de Dios permanece para siempre”. 

miércoles, 10 de junio de 2015

La importancia de la comparación en el desarrollo de la conciencia

La importancia de la comparación en el desarrollo de la conciencia   

Según el Cuarto Camino, el ser de un hombre es su estado interior o psicológico. Si su mente juzga desde actitudes intelectuales o puntos de vista adquiridos por educación imitativa y autoritaria, su ser es mecánico.

Si su mente juzga desde puntos de vista adquiridos desde su propia experiencia y comprensión, su ser ya no es mecánico; es consciente. La conciencia es una facultad de la mente. Esta facultad suele ser definida como la capacidad de darse cuenta.

Sin embargo, la mente no puede desarrollar por sí sola esta capacidad. Para que la mente desarrolle esta capacidad que le es propia, debe adquirir nuevas ideas provenientes de una diferente visión general de la vida, y compararlas con las ideas provenientes de la visión general de la vida adquirida a través de la educación.

Es solamente por la comparación que la mente puede desarrollar esta capacidad de darse cuenta. Pero, si la mente no tiene otros puntos de vista que los adquiridos por la educación, no tendrá el poder de la comparación y no podrá darse cuenta de la posible existencia de mejores puntos de vista.

Cuando la mente adquiere nuevos puntos de vista, adquiere el poder de comparar, y puede llegar a darse cuenta de cuáles puntos de vista son los más convenientes para juzgar la vida y cuáles no son convenientes para esa finalidad.

En términos generales, la posibilidad de comparar exige tener diferentes cosas pues sin tener diferentes cosas, nunca se podrá saber cuáles son mejores que otras. Y así llegamos a una más correcta definición de conciencia, esto es, que la conciencia no es sólo la capacidad de darse cuenta, sino, muy especialmente, la capacidad de darse cuenta de lo que es mejor.

Pero si una persona no tiene otras ideas que aquellas que le fueron implantadas en su mente por la educación, nunca podrá comparar y no podrá saber si hay mejores ideas con las cuáles pensar y tomar decisiones en su vida.