martes, 27 de junio de 2017

Nota breve sobre o visível e o invisível


Temos procurado a felicidade somente através das coisas visíveis da natureza externa.

Esta felicidade das coisas perceptíveis aos nossos sentidos é incompleta, uma vez que nos deixa de fora das coisas que pertencem à natureza invisível a qual completa o círculo de nossas vidas.

A natureza visível é Deus-Mãe e a natureza invisível é Deus Pai.

Então, o que nós consideramos universo não é só o que se vê através dos sentidos físicos.

Planetas, estrelas e aglomerados de galáxias acessíveis aos nossos sentidos, e este áspero mundo da terra em que vivemos não são a única realidade.

Atrás de suas aparencias existe um universo de significados que só pode ser visto com outras ideias, com outras formas de conceber o universo.

Sua essência, como um todo, está além do governo dos sentidos externos e só pode ser percebido através de uma nova compreensão.

As possibilidades de desenvolvimento de nossas funções de pensamento e sentimento correspondem à natureza invisível e são, se alguém pode entender, Deus-Pai em nós.

Ele existe na quarta dimensão de idéias e sentimentos em que vivemos nossas vidas inteiras.

Na quarta dimensão, que é psicológico, nossos pensamentos e sentimentos não têm nenhuma medida.

Um pensamento não tem três metros de altura, cinco metros de comprimento e dois metros de largura. 

Não esta acima ou abaixo de outro pensamento, nem para a esquerda ou direita de um sentimento.
Somente nosso corpo existe no mundo de três dimensões.

Mas se de repente a porta estreita que se conecta ao mundo de quatro  dimensões de Deus-Pai abre-se e entramos a esse mundo, uma nova luz ilumina nossas mentes e nossos corações e pudermos ver, com a liberdade que dá o entendimento, um novo universo onde nada é intimidante ou incompreensível, mas ordenado e justo e cuja harmonia diminui a rigidez e dureza do nosso ser formado por uma personalidade com base em um conhecimento que considera como realidade apenas o que é perceptível das três dimensões de Deus-Mãe ou Natureza visível aos sentidos externos.


Então, uma luz mais poderoso que a luz do sol ilumina nosso ser interior e indica a direção em que devemos buscar e eventualmente encontrar o verdadeiro significado de nossas vidas.

Breve apunte sobre lo visible y lo invisible


Hemos buscado la felicidad sólo en las cosas de la naturaleza visible.

Esta felicidad de las cosas perceptibles a los sentidos es incompleta puesto que nos deja afuera de las cosas que pertenecen a la naturaleza invisible la cual completa el círculo de nuestras vidas. 

La naturaleza visible es Dios-Madre y la naturaleza invisible es Dios-Padre.

De manera que lo que consideramos como Universo no es solamente aquello que registramos a través de los sentidos corporales.

Los planetas, las estrellas y los cúmulos de galaxias accesibles a nuestros sentidos y este rudo mundo de la Tierra en el cual vivimos no son la única realidad.

Detrás de sus apariencias existe un universo de significados que puede apreciarse únicamente por medio de otras ideas, de otras maneras de concebir el universo.

Su esencia, su totalidad, se encuentra más allá del gobierno de los sentidos exteriores y sólo se la puede percibir a través de una nueva comprensión.

Las posibilidades de desarrollo de nuestras funciones del pensamiento y del sentimiento corresponden a la naturaleza invisible y son, si alguien puede entendelor, Dios-Padre en nosotros.

Él existe en esa Cuarta Dimensión de ideas y sentimientos en la cual vivimos toda nuestra vida.

En esa cuarta dimensión, que es psicológica, nuestros pensamientos y sentimientos no tienen ninguna medida.

Un pensamiento no tiene tres metros de alto, cinco metros de largo y dos de ancho. No está encima ni debajo de otro pensamiento, ni tampoco a la izquierda o la derecha de un sentimiento.

Únicamente nuestro cuerpo existe en el mundo de tres dimensiones.

Pero si súbitamente se abre la puerta estrecha que comunica con el mundo de las cuatro dimensiones de Dios-Padre, una nueva luz ilumina nuestra mente y nuestro corazón y vemos, con la libertad que nos da la comprensión, un nuevo universo donde nada es intimidante ni incomprensible, sino ordenado y justo y en cuya armonía se diluye la rigidez y la aspereza de nuestro ser moldeado en una personalidad basada en un conocimiento que considera como realidad sólo a lo que es perceptible desde las tres dimensiones de Dios-Madre o Naturaleza visible a los sentidos externos.

Entonces, una luz, más potente que la luz del sol ilumina nuestro ser interior y señala la dirección en la cual debemos buscar y eventualmente encontrar el verdadero significado de nuestras vidas.






miércoles, 21 de junio de 2017

Sobre esta escuela


Una escuela de esta clase, transmite conocimiento para el posible desarrollo de una individualidad real en el hombre. Este conocimiento proviene de la experiencia de personas que no son como nosotros, sino personas que alcanzaron un cierto desarrollo de sus individualidades.
Para decirlo de otro modo, si esta escuela se limitase a la transmisión de lo que nosotros sabemos no sería una escuela. Si esta es una escuela lo es no sólo por lo que nosotros conocemos y experimentamos, sino por lo que otros antes que nosotros conocieron y experimentaron.
Nuestro trabajo consiste en esforzarnos por comprender lo más que nos sea posible, el conocimiento y la experiencia que ellos adquirieron y hacerlo propio. En relación con esto, es preciso entender que hay otras escuelas que enseñan de manera diferente a como se enseña en esta.
La escuela en la que estamos, no enseña desde el principio, nuevos movimientos, ni danzas sagradas o himnos sagrados. Eso es para mucho más adelante; se limita simplemente a decir: “Cambia tu manera de tomar la vida y todo lo demás te vendrá por añadidura”.
La expresión por añadidura significa que si hacemos esto, nos vendrán otras cosas. Pero no podemos hablar sobre eso. Podemos y debemos hablar de lo que conocemos y experimentamos y del posible aumento de ese conocimiento y de esa experiencia, sobre la premisa de la práctica del conocimiento y experiencia de aquellos hombres que lograron una individualidad real.
Debemos entender que nuestro tiempo es limitado, que nuestras vidas no son tan largas como para dedicarnos solamente a teorizar sobre lo que aún no conocemos ni podemos conocer, pero podemos tener la esperanza de que a través del cambio de nuestro actual estado podremos llegar a conocer lo que hoy no conocemos ni podemos conocer.
Cambiar nuestro actual estado quiere decir, darnos cuenta de que no tenemos  conciencia de la calidad real del contenido de nuestra psicología. Si nos damos cuenta de eso, nuestra psicología querrá tener conciencia y voluntad y hará esfuerzos en esa dirección.
He observado que hay mucha confusión respecto de la conciencia y la voluntad. Volverse consciente es darse cuenta de que uno actúa mecánicamente, de que no sabe lo que hace, ni porqué lo hace y que no puede evitar hacerlo. Tener voluntad no es simplemente hacer lo que se quiere; muy especialmente, es hacer lo que no se quiere. De forma supersticiosa, las personas creen que tener voluntad es renunciar a los placeres de la vida.
No es así. Para tener voluntad a lo que hay que renunciar no es a los placeres, sino al sufrimiento artificial. Pero la mayoría de las personas están tan identificadas con sus diversas formas de sufrimiento artificial, que si se les dice que pueden librarse de ese sufrimiento, sentirían que lo que se pretende es destruir el significado de sus vidas.
Es extraño tener que señalar esto, pero es completamente absurdo seguir sufriendo cuando se puede dejar de sufrir. Es cierto que durante mucho tiempo uno no sabrá a cual sufrimiento artificial debe renunciar. No obstante, cuando le sea necesario renunciar a algunas de las variadas formas del sufrimiento inútil, uno lo sabrá sin el menor asomo de duda, porque es una revelación que jamás viene a manera de enigma.
Mientras no se sepa a qué hay que renunciar, pensar acerca de eso es enteramente inútil, Puede tratarse de cierta clase de emoción negativa, de identificación, imaginación o consideración interna, pero cualquiera sea la cosa a la que habrá que renunciar, se renunciará porque se habrá comprendido que si sigue manteniéndose en uno, el propio desarrollo se detendrá.
Entre otras cosas, esto es lo que se enseña en esta escuela. Si en una escuela no hay suficientes personas que posean un centro magnético bien orientado, no puede haber escuela. Poseer un centro magnético bien orientado significa entender la necesidad de trabajar sobre sí mismo para cambiar.
Para recibir hay que dar y para recibir más, hay que dar más. No crean que se trata de dar dinero. Se trata más bien de cierta actitud interna, de cierta valoración de lo que se ha recibido y de ciertos esfuerzos por hacer real lo que se ha recibido bajo la forma de conocimiento.
Por otra parte, debemos entender que este camino no es un camino permanente como, por ejemplo, el camino religioso. Es un camino o sistema que aparece sólo cuando la sociedad humana se encamina hacia una posible disolución.
Por hallarse en medio de los eventos mundiales, el Cuarto Camino se encuentra sujeto a toda clase de obstáculos externos a los debe sortear para poder proseguir. Una escuela del Cuarto Camino necesita gente que pueda entender esto, gente que sea apta para acomodarse a las cambiantes circunstancias actuales y que sepa mantener viviente en sí misma al Trabajo y sus ideas a pesar de esos cambios.
Nunca pensamos que esta escuela viene de muy lejos en el tiempo. Cuando nos reunimos en algún lugar y conversamos, no pensamos que es el producto del trabajo de cuarenta años de ciertas personas y del trabajo de otras personas muchísimos años antes que ellas, y esto es algo que debe ser considerado.
Por último, no podemos decir qué  nos deparará el porvenir. Sin embargo, hay algo que sí sabemos y es que este sistema y su Trabajo deben continuar.


           


lunes, 19 de junio de 2017

La no expresión de las emociones negativas y la creación de una nueva actitud



Tuve emociones negativas toda mi vida; las expresé y las expresé ¿Y qué obtuve? Nada. No me sirvieron para entenderme con quienes quería entenderme. Me impidieron sistemáticamente construir lo que yo quería construir; una vida inteligente y armoniosa. Todo lo que pude hacer con ellas fue herir, lastimar, dañar, pero nada más. Yo no quiero más eso para mí.

Este es un ejemplo de cómo encontrar razones para no expresar emociones negativas; razones de peso, razones basadas en la propia experiencia sobre su completa y absoluta inutilidad.

No expresando las emociones negativas lo mecánico en nosotros no se manifiesta en el mundo externo.

Entonces el objetivo de las emociones negativas no se cumple, porque el objetivo de las emociones negativas no es sólo que las experimentemos, sino principalmente que las expresemos.

Si las expresamos se transforman en acto, y al transformarse en acto, recibimos las consecuencias de ese acto; más discordias, más divisiones, más rupturas, más impedimentos, más emociones negativas.

Pero si no las expresamos, se quedan en potencia, y, como es sabido, si una potencialidad no se manifiesta en acto, tarde o temprano, se atrofia y muere. 

Este trabajo de crear una nueva actitud mental o punto de vista sobre las emociones negativas se acompaña con la práctica concreta de su no expresión.

Luego, cuando el nuevo punto de vista comience a hacerse más permanente en la mente, la no expresión ya no será necesaria y una nueva emoción acompañará a este punto de vista y se hará sentir en la parte formativa del centro emocional que es donde residen las emociones negativas.

El ejemplo escrito en primera persona es sólo una sugerencia. Lo mejor es que cada uno use sus propias palabras y busque sus propias razones en su vida.   



viernes, 16 de junio de 2017

Impresiones y asociaciones


Las impresiones provenientes del exterior ingresan o entran en nosotros a través de ojos y oídos.

Las llamaremos impresiones entrantes.

Las impresiones entrantes procedentes de un evento exterior traen cierta información, por ejemplo, la información de lo que una persona dice o hace. Esta información es recibida primero por la mente. En la mente, esta información sigue un circuito neuronal que está asociado o conectado a ciertas actitudes intelectuales o puntos de vista adquiridos por educación.

A través de dicho circuito estos puntos de vista reciben la información que las impresiones contienen acerca de ese evento y, en forma enteramente automática, le confieren u otorgan un significado implantado por la educación adquirida. De acuerdo con ese significado, estos puntos de vista juzgan a las palabras o acciones de una persona como correctas o incorrectas.

Si la información de estas impresiones entrantes está de acuerdo con el significado establecido por la educación, será aprobada. Si no lo está, será desaprobada. Si en la mente es aprobada, esta aprobación inducirá en el centro emocional el sentimiento de que es buena. Si en la mente es desaprobada, esta desaprobación inducirá en el centro emocional el sentimiento de que es mala.

El sentimiento inducido de que la información es buena, producirá en el centro emocional un efecto de agrado o aceptación. El sentimiento inducido de que es mala, producirá en él, un efecto de desagrado o rechazo.

Si el efecto emocional es de agrado o aceptación, inducirá en el centro motor una reacción equivalente, por ejemplo, gestos o palabras de aprobación. Si el efecto emocional es de desagrado o rechazo, inducirá en el centro motor, gestos o palabras de desaprobación.

En todo hombre, sea varón o mujer, todo este proceso se desarrolla en él sin la menor conciencia de su parte.

Las actitudes intelectuales mecánicamente adquiridas residen en la parte formativa del centro intelectual, esto es, la parte formada por la educación mecánica, y el circuito que asocia o conecta la información de las impresiones entrantes con las actitudes encargadas de juzgarlas, se dirige siempre hacia el aparato formativo y nunca a otras divisiones del centro intelectual que están disponibles para pensar de una manera nueva.


Pero claro está, esto es algo que debe ser comprobado por la experiencia propia. 

jueves, 8 de junio de 2017

Las actitudes intelectuales y las emociones negativas


No puede haber emociones negativas sin una causa. En un primer momento, estaríamos de acuerdo en que la emoción negativa se manifiesta por causa de un evento externo.

Pero no es así. La emoción negativa se manifiesta no a causa del evento, sino a causa de una actitud intelectual o punto de vista que juzga negativamente a ese evento, y así induce una emoción negativa hacia ese evento en el centro emocional.

Prácticamente todas nuestras emociones negativas se basan siempre en acusar a alguien de ser el responsable de provocar en nosotros dichas emociones.

Si comprendiésemos que nuestro rechazo emocional hacia ciertos eventos tiene su origen en negativas actitudes intelectuales hacia esos eventos, comprenderíamos que el problema está en nosotros y eso, cambiaría toda nuestra situación interior.

De allí la necesidad de cambiar algunas de nuestras actitudes mentales, especialmente, aquellas actitudes que consideran necesarias y justas a las emociones negativas.

Es preciso entender esto claramente; la lucha contra las emociones negativas comienza en la mente. No puede comenzar en el centro emocional. Detrás de todo rechazo emocional hacia un evento se encuentra una actitud intelectual negativa hacia ese evento y toda actitud intelectual negativa se la conoce siempre por el estado emocional negativo que produce en uno mismo.

El real control del centro emocional necesita el recuerdo de sí primero en la mente; si la mente se recuerda a sí misma, el centro emocional y los demás centros, también se recordarán a sí mismos.

El recuerdo de si se forma en la mente por medio de los esfuerzos por entender las ideas del Trabajo y por la creación de actitudes intelectuales correctas. Cambiar las actitudes mentales incorrectas adquiridas por educación es cambiar la vida.

Si la mente adquiere actitudes intelectuales correctas, el centro emocional adquirirá sentimientos correctos y el centro motor obedecerá a los dos. Pero, antes que nada, es preciso detener el hábito mecánicamente adquirido de expresar emociones negativas.

Un antiquísimo proverbio dice: “Lo que no se ve, es la causa de lo que se ve”.

La expresión de emociones negativas es la manifestación en el mundo externo, de lo que no se ve, esto es, las actitudes intelectuales negativas que residen en la mente. Si no se les permite manifestarse a través del centro emocional y del centro motor, se debilitan y al debilitarse, dejan lugar para que nuevas actitudes puedan ser creadas.

Otro punto importante a considerar, es que las emociones negativas no son inevitables. Es preciso librarse de la idea de su inevitabilidad. Esta es una de las más grandes ilusiones que nos ha transmitido una educación equivocada respecto a este tema.

Si queremos aumentar nuestro entendimiento del mundo y de nosotros mismos, debemos primero cambiar nuestra visión intelectual de las cosas, porque nuestro modo de pensar, y por extensión, de sentir y actuar, está determinado, en su mayor parte, por una visión intelectual de la vida que no nos es propia.

Sin ser conscientes de ello, nos encontramos sujetos a modos tradicionales de sufrimiento y así, hemos llegado a creer que este sufrimiento es una parte natural de nuestra vida.

Sin embargo, todo este sufrimiento pertenece a la educación que hemos recibido, a las actitudes intelectuales con las que se nos ha enseñado a juzgar los acontecimientos de la vida. Es preciso que aprendamos a pensar de una manera diferente tanto acerca de la vida como acerca de nosotros mismos, y esto sólo será posible cuando pensemos desde nuevas ideas, desde nuevas maneras de discernir las cosas.








Los miedos


  

En relación a los miedos intelectuales o psicológicos, una de las más importantes ideas de esta enseñanza es que nuestro contenido intelectual no nació con nosotros.

Si esta idea es correctamente entendida, la conclusión a la que se arriba es que todos nuestros miedos psicológicos, esto es, miedos no originados en peligros naturales, como el caso de los miedos instintivos, están necesariamente originados en ideas de miedo adquiridas por educación y relacionadas con peligros existentes no en la naturaleza, sino con peligros supuestamente existentes en el entorno cultural y social en que hemos nacido. 

Por ejemplo, el miedo a no ser considerados por los demás, no ha nacido con nosotros.

Un niñito recién nacido no puede pensar sobre nada porque su mente está vacía de ideas y es obvio que sin ideas no se puede pensar. Esto es clarísimo. Sin embargo, un niñito recién nacido viene ya con la facultad de adquirirlas si se le transmiten.

Prosiguiendo con el tema de los miedos psicológicos, y basándonos en lo precedente, podemos inferir que tales miedos son algo educado en nosotros, esto es, que nos han sido transmitidos desde afuera por aquellos que nos educaron, por personas que nos transmitieron ideas de miedo acerca de las consecuencias negativas que podría tener para nosotros no tomar seriamente en cuenta dichos peligros.

Es por esto que el miedo a no ser tomados en cuenta por los demás, a no ser considerados por los demás, lo sentimos como algo indeseable y peligroso.

Pero en relación con este miedo de no ser tomados en cuenta por los demás, es preciso observar algo importantísimo, y es que este miedo está profundamente conectado con la autovaloración de la propia vida, esto es, que si no se es tomado en cuenta por los otros, no importa cuanto poder material se posea, se tiene el sentimiento de que la vida no vale nada, que no tiene significado alguno.

Es así como este miedo adquirido por educación y que en esta enseñanza denominamos como Consideración Interna, determina enteramente nuestro pensamiento y nuestro sentimiento acerca de la razón de nuestra propia existencia.

Es preciso recordar que cuando me refiero a educación no me refiero a la educación recibida en las escuelas, en las cuáles por otra parte, raramente se nos induce directamente esta idea de miedo a no ser considerados.

Educación es también toda forma de influencia cultural que nos llega fuera de los ámbitos escolásticos. Las novelas, las películas, la poesía y otros medios culturales son vehículos indirectos de esta idea. 

Resumiendo; si se nos toma en cuenta somos felices porque somos valorados por otros. Si no se nos toma en cuenta, si no se nos valora, somos infelices  Esto quiere decir que no tenemos una valoración propia que sea el producto de un conocimiento de nosotros mismos adquirido por nosotros mismos y desde nosotros mismos.  

La idea de miedo a no ser considerado por los demás es una forma de esclavitud interior y mientras esta situación permanezca sin cambio alguno en nuestras mentes seremos esclavos de esta idea, de los sentimientos que induce y de las decisiones que bajo su influencia tomemos en la vida.



miércoles, 7 de junio de 2017

Pensar de una manera nueva


                                                
El Trabajo nos dice que tenemos que pensar de una manera nueva, pero no nos dice qué debemos pensar y qué no debemos pensar.

Este Trabajo es un método, no es un dogma. Se limita a decirnos que averigüemos sobre la base de los hechos si pensamos de una manera correcta, esto es, si nuestra manera de pensar nos ha conducido a buenos resultados en la vida. Es preciso aclarar que no me refiero aquí al éxito obtenido en la vida, sino a las relaciones con nuestros semejantes.
Los hechos se encuentran en nuestro pasado. Allí es donde se encuentran los resultados de nuestra manera de pensar.
Debemos estudiar nuestro pasado y hallar esos hechos, estudiar no lo que nos hicieron y cómo nos lo hicieron, sino qué hicimos nosotros y cómo lo hicimos. Como muchos de ustedes ya saben, cuando se le pide a una persona que estudie su pasado, lo que generalmente se obtiene es una larga exposición de sufrimientos que los otros le hicieron experimentar, pero no suele existir la menor mención acerca del sufrimiento que ella misma causó a otras personas.
No obstante, suele haber casos en que las gentes reconocen que en el pasado actuaron mal con algunas personas, pero alegando como justificación que si actuaron así se debió a que el comportamiento de esas personas fue la causa de su reacción negativa.
En otras palabras, todos hemos sido siempre buenas personas y si alguna vez hemos hecho el mal es porque fuimos obligados a ello. Con un punto de vista semejante no es de extrañar que la memoria que tenemos de nuestro pasado sea una sucesión de recuerdos de haber sido víctimas inocentes de la maldad y la incomprensión de los otros. Entonces lamemos nuestras heridas y lloramos por la desgracia de haber nacido en un mundo de gente malvada. Ahora bien.
Una seria observación de sí puede mostrarnos otro aspecto de nuestro pasado y de nosotros mismos actuando en ese pasado de un modo enteramente diferente al que se conserva en nuestra memoria mecánica. La práctica del Trabajo nos conduce a obtener verda­deras fotografías psicológicas de lo que uno verdaderamente ha sido por años y años.
Ciertamente ver esto produce un choque emocional. Comenzar a verlo nos hace comprender que este Trabajo no es algo que pueda tomarse a la ligera. Sin embargo, la comprensión de eso que se ve acerca de uno mismo a través del estudio del propio pasado no es algo peligroso, a condición de recordar que no nos pertenece, ni nos ha pertenecido jamás.
Como es sabido por los que están en esta enseñanza, todo lo que hacemos en el presente y todo lo que hemos hecho en el pasado, es el resultado de ciertos puntos de vista implantados en nuestras mentes por medio de cierta clase de educación sin conciencia alguna de nuestra parte acerca de lo conveniente o no conveniente de utilizarlos como una guía de comportamiento en nuestras relaciones con las demás personas.
Es importante tener esto siempre presente, porque si se incurre en el error de considerar que todo lo que se observa en uno mismo le es propio, es decir, considerándolo como "Yo hice esto", puede llegar a encontrarse realmente en una muy difícil situación. Por el contrario, si recuerda que no le pertenece, que es algo adquirido, no diré que le resultará fácil, pero sin duda alguna que podrá sobrellevarlo.
Ahora bien. El Cuarto Camino nos dice que debemos ser sinceros con nosotros mismos o lo que es igual, tener el valor de separar las ilusiones de los hechos. Es muy duro perder ilusiones, en particular, acerca de uno mismo.
Sin embargo, la pérdida de ciertas ilusiones sobre nosotros mismos puede permitirnos comprobar que podemos ser mucho más de lo que esas ilusiones nos hacen ver. Según la experiencia, si hay trabajos duros en este mundo, este es posiblemente el más duro de todos, pero al mismo tiempo es también el más piadoso, porque jamás ha permitido que un hombre tenga que soportar más de lo que es capaz de soportar.

Por último, algo más. No es preciso renunciar a todas las ilusiones. Es preciso renunciar sólo a aquellas que los hechos nos demuestren que no es bueno para nosotros seguir aferrándonos a ellas.